A las mujeres se les respeta

La violencia de género que vive el país se agudiza. No interesa el sector económico o el nivel cultural más alto, penosamente en todas partes se puede apreciar que existen diferentes niveles de violencia de género. Una muestra de ello es lo que sucede en el Congreso de la República, donde algunos congresistas pueden faltar el respeto con una facilidad increíble, demostrando su falta de tolerancia y una carencia de nivel cultural.

Las personas pueden llegar a tener muchos títulos y grados educativos, digamos, de magíster, doctor, etc., sin embargo, aun así, pueden seguir demostrando falsos síntomas de superioridad, desprecio y falta de respeto para con el otro sexo. Estos casos de constantes agresiones verbales son los caldos de cultivo de la violencia para la población. Afortunadamente, algunas instituciones se han pronunciado en contra de estos modelos erróneos de conducta, como la Defensoría del Pueblo, que cumpliendo con su rol de defender a la población especialmente a las mujeres, está elaborando un informe estadístico sobre la incidencia de casos de violencia de género que se han suscitado en nuestra región. Si bien es cierto que esta medida no solucionará el problema, representa un importante paso para analizar y entender el problema, y obviamente, para plantear soluciones.

Hay que entender que la cultura y la educación deberían ir de la mano, pero, la impartición de la educación en nuestro país, no necesariamente va acompañada de cultura. Entendamos que el término cultura, describe “un cierto conjunto de costumbres, ideas y comportamiento social de un grupo de personas similares en una sociedad”. En otras palabras, cuando se imparte la educación con la cultura, los estudiantes aprenden a reflexionar sobre sus propias culturas, la cultura de sus compañeros y la del resto. Desarrollando habilidades como la tolerancia que los abusadores parecen carecer.

Por otro lado, el Centro de Emergencia Mujer ha demostrado ser un recurso poderoso de ayuda para las mujeres maltratadas y violadas. Su plan preventivo debería ser ampliado a los colegios primarios y secundarios para sensibilizar a los jóvenes y docentes.