A las 4 p.m., el PJ anunciará si Alejandro Toledo cumplirá sentencia por corrupción bajo arresto domiciliario

La justicia peruana se encuentra en el ojo del huracán mediático tras evaluar la solicitud del expresidente Alejandro Toledo, condenado a más de dos décadas de prisión, para acogerse a la reciente Ley 32181. Esta legislación, aprobada por el Congreso, abre la posibilidad de que reos mayores de 80 años cumplan sus sentencias bajo arresto domiciliario, una opción que Toledo busca aprovechar alegando su edad y estado de salud. El caso ha reabierto el debate sobre la idoneidad de las penas privativas de libertad para personas de la tercera edad, así como sobre la percepción de impunidad en casos de corrupción de alto nivel.

Según la investigación publicada por El Comercio, la audiencia crucial para determinar el futuro inmediato del expresidente Toledo se desarrolló con la oposición frontal de la fiscalía, que argumenta en contra de cualquier beneficio penitenciario que pueda concedérsele, dada la gravedad de los delitos por los que fue encontrado culpable.

El juez Richard Concepción Carhuancho, figura clave en este proceso, detalló que Toledo aspira a cumplir su condena en su residencia ubicada en el distrito de Camacho, un área exclusiva de Lima. Toledo se encuentra actualmente recluido en el penal de Barbadillo, una prisión que también alberga a otros exmandatarios peruanos, lo que la convierte en un símbolo de la lucha contra la corrupción en el país.

La condena de 20 años y seis meses impuesta a Toledo el 21 de octubre de 2024 por el Segundo Juzgado Penal Colegiado Nacional, se sustenta en los delitos de colusión y lavado de activos, relacionados con el escandaloso caso Odebrecht. Este caso, que ha sacudido a la clase política latinoamericana, involucra el pago de sobornos a funcionarios a cambio de la adjudicación de contratos de obras públicas.

En el caso específico de Toledo, el Poder Judicial determinó que recibió una coima de 35 millones de dólares por parte de la constructora brasileña Odebrecht, a cambio de favorecerla en la licitación de los tramos 2 y 3 de la Carretera Interoceánica, una obra de infraestructura de gran envergadura que buscaba conectar Perú con Brasil. Este proyecto, que inicialmente prometía desarrollo y prosperidad, terminó convirtiéndose en un foco de corrupción y sobrecostos.

La Ley 32181, invocada por la defensa de Toledo, fue publicada en diciembre de 2024. Esta norma establece que los sentenciados mayores de ochenta años pueden cumplir su condena bajo libertad con restricciones o en detención domiciliaria, considerando “razones humanitarias”. La ley remite a los artículos 288 y 290 del Nuevo Código Procesal Penal, que regulan las medidas de coerción personal y las restricciones a la libertad.

La audiencia de “sustitución de sanción condenatoria”, un procedimiento legal clave en este proceso, fue dirigida por el Primer Juzgado de Investigación Preparatoria Nacional. La resolución de convocatoria, según fuentes de El Comercio, ordenó el traslado de Toledo desde el penal de Barbadillo a la sala de audiencias, utilizando videoconferencia y/o la plataforma Google Meet para la conexión remota. Esta modalidad virtual refleja las adaptaciones del sistema judicial a las circunstancias actuales, pero también plantea interrogantes sobre la transparencia y el acceso a la información en procesos judiciales de alto perfil.