Barcelona venció por 3 a 0 al Sevilla y está en la final de la Copa del Rey.
Un gol de Piqué en la última jugada del partido, después de que Ter Stegen atajara un penalti a Ocampos, llevó el encuentro a la prórroga, donde los azulgranas culminaron la remontada con un tanto de Braithwaite al inicio de la primera mitad.
Y las oleadas del conjunto local se sucedieron desde el inicio. Busquets, Dembélé, Lenglet… Y de nuevo Dembélé, que se la clavó por la escuadra desde la frontal a Vaclik a los 12 minutos. El Sevilla encajaba su primer gol en toda la Copa.
El partido llegaba al descanso y el Barça se marchaba a los vestuarios sintiendo que el rival se le había escapado vivo. Lopetegui tenía que mover ficha si no quería ver como se le esfumaba la eliminatoria.
El Barcelona seguía dominando, pero el Sevilla, más arropado atrás, ya no sufría como al principio y empezaba a tener un poco más el balón. Koeman decidía apostar por Griezmann para la última media hora. La eliminatoria pudo haber dado un vuelco poco después, cuando en una contra conducida por En-Nesiry, Mingueza hacía penalti a Ocampos. El propio Ocampos lanzaba la pena máxima, pero Ter Stegen le adivinaba la intención en el 73.
El Barça, que se había visto fuera, volvía a la carga en busca de la final, y lo hizo con todo el último cuarto de hora. En el epílogo del partido, Messi sacaba un córner. El balón llegaba a Griezmann, después de un despeje de la defensa visitante, y el francés centraba al corazón del área para que Piqué cabeceara en escorzo para hacer el 2-0. El central azulgrana enloquecía en la celebración y el choque se iba a la prórroga. El Sevilla entró en el añadido hundido y con un hombre menos por la expulsión de Fernando en el descuento, y el Barça ya jugaba desatado. Junior tuvo la primera nada más empezar y Braithwaite remataba en plancha el 3-0 a los cinco minutos.
Los andaluces reclamaban una mano de Lenglet dentro del área tras controlar con el pecho, pero el VAR determinaba que habían sido involuntarias.
El equipo de Lopetegui solo necesitaba un gol para darle la vuelta, pero desquiciado, en vez de jugar, se dedicó a protestar cada decisión del colegiado Sánchez Martínez.
Sevilla intentó reaccionar y la última la tuvo Koundé, que disparó en la frontal un balón rechazado por la defensa local, pero encontró bien colocado a Ter Stegen.




