Son muchas las leyendas del fútbol que han lucido el número 8. Uno de los astros más importantes de las décadas de los 80 y los 90 fue Lothar Matthaeus, que jugó tanto con el 8 como con el 10 durante su trayectoria con la Mannschaft.
En el Mundial de Alemania 2006, el 8 alemán fue Torsten Frings. El centrocampista se erigió en el comandante del entramado defensivo del combinado anfitrión. Frings mandaba, dirigía y ordenaba.
Además, siempre sabía cuándo sumarse al ataque, acciones que culminaban con espectaculares disparos desde larga distancia. En una de esas jugadas, Frings marcó el 4-2 definitivo del partido inaugural contra Costa Rica. Sin duda, fue uno de los mejores de aquella Copa Mundial.
Curiosamente, en las ediciones de 1974 y 1978, el arquero holandés Jan Jongbloed jugó con el 8 a la espalda. ¿El motivo? Los números se asignaron por orden alfabético.




