Llama poderosamente la atención el que los interesados en usufructuar y apoderarse del terreno, donde está ubicado el club central, intenten de toda manera posible, quedarse con dicha propiedad.
Lo que es aún más indignante es que los congresistas se estén prestando para hacer lobby a favor de una institución privada.
Lo cual, dicho sea de paso, no es algo muy extraño, por lo general, las grandes empresas lo hacen constantemente, y, por supuesto, también, debido a sus “gestiones” los congresistas son retribuidos.
Sin embargo, en este caso, no hablamos de una empresa multimillonaria, como varias que existen en nuestro país, hablamos de un club privado que desea quedarse con un terreno de 7500 m². El valor del terreno definitivamente es importante, como también el uso que le pueden dar, pero hasta ahora no entendemos el interés de los congresistas en este tema.
Por otro lado, el que los denominados “Padres de la Patria” pretendan involucrarse es un tema que se desconocen totalmente, para perjudicar a Huánuco y más aún para favorecer a una empresa privada, es bastante despreciable.
Recordemos que el congresista Abel Reyes, en una primera oportunidad, estampó su firma junto a la de otros cinco de sus colegas en una propuesta de ley con una intención de pasar la propiedad del colegio Leoncio Prado al Club Central, que es una entidad privada.
Sin embargo, ahora han salido otras dos propuestas de ley más, que buscan lo mismo, quitarle un bien al colegio estatal, para dárselo a una empresa privada, lo cual no solamente es despreciable, sino también anticonstitucional.
Uno de estos personajes es el congresista Jorge Montoya, quien, en su momento de campaña política, solicitó apoyo a muchos medios de prensa de la región para que se le de cobertura, y presentaran su plan de gobierno.
Pero resulta que este señor se está metiendo en un tema que, en primer lugar, no le corresponde, que además desconoce, y, en tercero, que se cometería un delito.
Entendemos que una persona muy allegada a la junta directiva del club, es el padre del congresista Abel Reyes, quien a su vez es muy cercano al líder del partido Perú Libre, Vladimir Cerrón.
Nos imaginamos que esa es una de las rutas por las cuales se está llegando a diferentes congresistas, para de alguna manera sorprendernos, porque es muy probable que no conozcan el tema, o tal vez simplemente no les interesa, y lo que buscan es una retribución personal por lograr dicha ley.
De ser así, sería bastante lamentable lo que implicaría que los congresistas son bastante “influenciables” a presentar cualquier propuesta de ley, sin siquiera averiguar las posibles consecuencias y todo a cambio de un “incentivo”.
Esperemos que esto no sea así y que solamente estén siendo sorprendidos.




