La situación en Gaza continúa evolucionando con nuevos ofrecimientos por parte de Hamás en las negociaciones para un alto el fuego y la liberación de rehenes. El grupo palestino ha propuesto la liberación de todos los rehenes restantes en Gaza, alrededor de 60 personas, durante la segunda fase del alto el fuego, a cambio de que Israel declare el fin de la guerra. Este gesto representa un nuevo órdago negociador en un conflicto marcado por la complejidad y la desconfianza mutua.
Según el reportaje de El País, esta oferta surge tras el anuncio de la entrega de cuatro cadáveres este jueves y la liberación de seis cautivos el sábado, superando las expectativas iniciales de tres. Este movimiento, si bien no está explícitamente recogido en los términos iniciales de la tregua, se alinea con los deseos expresados tanto por el Gobierno de Israel como por Estados Unidos.
La recepción de los cuatro cuerpos este jueves se anticipa como un momento de profundo dolor, tal como lo describió el mandatario israelí. Entre los fallecidos se encuentran tres miembros de la familia Bibas, incluyendo dos niños pequeños, cuya suerte había generado gran preocupación internacional. Adicionalmente, se confirmó la muerte de Oded Lifshitz, de 83 años, cuya avanzada edad y las condiciones de su cautiverio hacían vislumbrar un desenlace trágico. La liberación de rehenes y la entrega de cuerpos son pasos cruciales, pero insuficientes para zanjar las diferencias fundamentales entre las partes.
Netanyahu, sin embargo, no parece dispuesto a detener la ofensiva militar, insistiendo en la necesidad de desmantelar por completo a Hamás, tanto en su estructura política como militar. Esta postura se enfrenta a la creciente presión interna de sectores ultranacionalistas de su gobierno, que condicionan la estabilidad de su coalición. Al mismo tiempo, Hamás rechaza categóricamente cualquier intento de desmilitarización o expulsión de Gaza, reafirmando su intención de formar parte de un futuro gobierno de unidad nacional. La discrepancia en los objetivos a largo plazo entre ambas partes representa un obstáculo significativo para alcanzar un acuerdo duradero.
La comunidad internacional se enfrenta al desafío de encontrar una solución que garantice la seguridad de Israel, el bienestar de la población palestina y la estabilidad de la región. En este contexto, las propuestas de una limpieza étnica y la deportación de gazatíes, impulsadas por algunos sectores en Israel y Estados Unidos, han generado un fuerte rechazo, siendo calificadas de “inmorales” por el presidente español Pedro Sánchez. En adición, la presión internacional para un alto al fuego permanente aumenta, respaldada por el alto número de víctimas civiles, superando las 48,000 muertes según las autoridades sanitarias gazatíes. A esto se suma el hecho de que Gaza ha estado bajo el dominio de Hamás desde 2007, lo que ha llevado a una situación humanitaria crítica con 2,3 millones de habitantes.




