Editorial. Preservando lo nuestro

Lo especial e interesante de volver al pasado es rememorar experiencias positivas, preferentemente. Por ejemplo, los carnavales siempre han sido fiestas de algarabía y de participación popular, son parte de las costumbres de nuestros padres y abuelos, quienes participaban de estas celebraciones de forma respetuosa y armoniosa.

Esto nos lleva al distrito de Churubamba, donde cada año en el mes de febrero se lleva a cabo una fiesta muy particular, el Tinkuy. Esta celebración nace como una recreación del enfrentamiento sucedido entre indígenas churubambinos contra los españoles chapetones. Fueron los pobladores de las comunidades de Utao y Tambogán del distrito de Churubamba que se enfrentaron contra el esclavismo y la opresión española, buscando su independencia en la guerra de 1812.

Interesantemente, las únicas armas con las que contaban los comuneros eran naranjas, la exquisita fruta que abunda en este valle por ello que se le conoce también como “la guerra de las naranjas”.

En un hecho sumamente trascendental, y sin distingo de sexo, hombres y mujeres lucharon teniendo como únicas armas, sus manos y las naranjas. Imagínese usted la valentía de este pueblo para enfrentarse a un enemigo que en ese entonces tenía modernas armas.

Hay muchas razones por las que debemos sentirnos orgullos de nuestra identidad e historia, esta es una de ellas. Dicha festividad se realizará el martes 25 del presente, y vale la pena asistir. Apoyemos lo nuestro.

Asistir a esta actividad no solo servirá para conocer algo más de nuestra historia, sino también para participar y divertirse de esta tan alegre fiesta, y también podremos aprovechar para consumir lo que los pobladores de la zona producen.