POLÍTICA MÍA ESTÁS CONMIGO

José José falleció el sábado 28 de setiembre. Los hijos pelean como enemigos por la herencia, derechos de autor y la fama del Príncipe de la Canción. Se parece a la política: pugnas por el poder y el control de la institución pública. ¿La política es el arte de gobernar para el pueblo, por el pueblo y con el pueblo? La política debe ser entendida como el ciudadano elegido por el pueblo en elecciones para servir, por convicción y moralidad, a los ciudadanos con honradez, trabajo infatigable, con vocación de servicio.

Después que los españoles fueran desalojados de las colonias de América, el libertador Simón Bolívar tuvo que combinar (a pesar de la aparente incompatibilidad) la firmeza y el coraje de las batallas de Boyacá y Junín con las habilidades políticas para construir, fortalecer y defender a capa y espada, con uñas y dientes, la libertad de los pueblos americanos. El sueño de una América única y sólida se pulverizó por interés políticos de caudillos militares. Abandonó Santa Fe de Bogotá, en medio de la impopularidad, conspiraciones en marcha, el beneplácito de las familias con poder económico, la ingratitud de los pueblos liberados por él y el ejército patriota. Se le prohibió ingresar a Caracas. Marchó hacia el norte. En Santa Marta, pobre, sin rentas, enfermo, con la gloria convertida en nostalgia, murió rodeado de unos cuantos leales, entre ellos José Palacios, su secretario personal. Manuelita Sáenz jamás llegó para despedirse del hombre que amó. La libertadora del libertador lloró desconsoladamente.

La política es consustancial a la vida de los ciudadanos. Después de leer, postergando la literatura, El príncipe de Nicolás Maquiavelo, El arte de la guerra de Tzun Tzu y las 40 leyes del poder de Robert Green llegó a la conclusión, felizmente a tiempo, que nada en la historia está exenta de la política, nada ha surgido de la nada, todo en la historia tiene su razón de ser. La política es el instrumento que han utilizado (seguirán utilizando) los ciudadanos que tienen afanes en gestión pública y en las elecciones. El profesor de historia debe (obligatoriamente) enseñar los acontecimientos sociales con análisis político, de lo contrario solo hará una reseña inocua y condescendiente de las obras, actitudes y actuación de los gobernantes y las instituciones.  

El político de hoy que llega al poder tiene que actuar responsablemente como un estadista, un líder de ciudadanos y pueblos, no como aquel que gana elecciones solo para cumplir el mandato como sea y como pueda. El político tiene que leer, estudiar, conocer la realidad, tener visión de todos los plazos, ver cómo conducir los destinos de los pueblos. El político demócrata es tolerante, comprender que no todo es posible hacer. El pragmatismo es útil en la medida que sea efectivo y permita resolver los problemas por el atajo, dentro del marco jurídico. La credencial del gobernador regional y de los alcaldes tiene fecha de caducidad. El poder otorgado por el pueblo es efímero.  

La vocación de servicio es la actitud del gobernante para atender las necesidades del pueblo y escuchar a los ciudadanos. Sabe que el pago, a veces, es la ingratitud y la amnesia. Hagas lo que hagas, siempre van a decir, “no hizo nada”. Lo ideal es cumplir a cabalidad la oferta electoral. Eso es cuando miras cómodamente el partido desde la tribuna. Cuando te corresponde jugar, tener la pelota en tus pies, la situación cambia radicalmente. La vocación de servicio es ponerse a la orden del pueblo. Un gobernante que ingresa al poder asume el activo y pasivo de la gestión anterior; también es cierto que se implementa perversamente una cacería de brujas. Ahí empieza la erosión de la gestión técnica y políticamente. En el ejercicio del poder se conoce de cuerpo entero al gobernante. Hay cuatro posiciones en la política: militancia directa que se concreta para llegar al poder y vigilar la gestión de la autoridad electa; oposición que juzga y cuestiona con razones o no del actuar de los gobernantes, incluso como contribuye con la gestión positivamente; ambigua neutralidad que no está con dios ni con el diablo, se desprende de responsabilidades, espera resultados sin aportar; indiferencia que no le interesa nada, le da igual una democracia que una dictadura. ¿Cuál es tu posición?

Julio César, emperador y conquistador de las Galias, fue un extraordinario político, que inspiró a William Shakespeare una tragedia del mismo nombre. Ascendió meteóricamente desde soldado raso hasta cónsul y luego emperador. Conformó el primer triunvirato político para compartir el poder con Craso y Pompeyo. Lo separaron del cargo. Él, sin permiso del senado, se fue a conquistar tierras galesas. Regresó a Roma como un gran conquistador, aclamado por la plebe y se hizo emperador. Habilidades políticas, decisiones oportunas y aliados idóneos le permitieron mantenerse en el poder. Fue asesinado por una conspiración maquinada por Bruto y Casio.  

La política es el arte de lo posible. En el escenario de la política, movedizo, impredecible y cambiante, todo puede suceder. En política se dialoga, se concierta, se negocia, se equilibra la balanza, se pechea al contrincante, se tantea y calcula por el bienestar de la institucionalidad. La política sin ética va camino al acantilado. En política también surgen los intereses de ciudadanos y partidos políticos. Nadie se libra de la política. No hacemos política porque integramos un movimiento o partido, sino por las actitudes democráticas que mostramos. La política existe en democracia, dictadura, anarquía o autarquía; la libertad y el pensamiento crítico son privilegios que permite la democracia.