Linda Delgado Loarte
1ro High School. Roosevelt School
Las palabras son muy poderosas. Sabiendo utilizarlas podemos herir o ayudar a alguien en particular. Con estos sencillos pasos sabrás cómo usarlas: respirar profundamente antes de responder, ofrecer disculpas si cometiste un error y hacer preguntas para aprender. Les pondré un ejemplo. Está usted discutiendo con alguien por equis motivo, para controlarse de no reaccionar de una mala forma, qué tal si nos detenemos a pensar en las consecuencias que podría traer ese acto. Esto nos podría tranquilizar y así arreglar el problema con la mente despejada y serena.
Decir lo que piensas es muy bueno. ¿O no es así? Opinar es un acto inmediato. Si dices las cosas sin pensar puedes herir a alguien. Por eso, hay que pensar antes de hablar o decir alguna palabra. Recordemos: las palabras son muy poderosas.
Siempre, pero siempre, debemos pensar antes de hablar. Por eso apreciamos tanto escuchar a aquellas personas que intentan hablar con prudencia. Un comentario impertinente puede ser el detonador que lastime para siempre las relaciones con los demás. Las palabras son armas de doble filo: pueden llevarnos más allá del dolor y de las lágrimas. En muchas ocasiones, por esta causa se produce el bullying, que puede conducir al suicidio. Muchas veces confundimos sinceridad con “sincericidio” (extrema sinceridad). Un ejemplo de esto es la siguiente frase: “Sé cuidadoso con tus palabras; una vez dichas solo pueden ser perdonadas y no olvidadas”. Quiere decir que cuidemos más nuestras palabras, que en el aire pueden ayudar u ofender.



