Por David Martel Zevallos
Decano de la Facultad de Ciencias Administrativas y Turismo
En la docencia universitaria, en cuanto a la práctica pedagógica, se desarrolla en un mundo humano con interacciones humanas con los estímulos naturales, sociales e internos. Teniendo en cuenta que el conocimiento humano no se recibe pasivamente del entorno, sino que es procesado y construido activamente por el estudiante y el docente. Además, el proceso del conocer está al servicio de la vida, de la adaptación, de la auto-organización experiencial y vivencial.
En este contexto, precisamos algunas premisas básicas de la teoría conductista, con el propósito de diferenciar y reflexionar críticamente sobre la práctica pedagógica en la docencia universitaria.
Teoría conductista
- a) El conocimiento, el aprendizaje, la memoria y la instrucción
El conocimiento.- En las teorías conductistas, la adquisición del conocimiento se contempla como la acumulación de unidades o piezas de información aisladas, de tal modo que el nivel de acumulación o de almacenamiento que alcanzan los individuos se toma como indicativo de su nivel de conocimientos.
El aprendizaje.- Se entiende que el aprendizaje consiste en establecer y mantener las asociaciones o vínculos entre los estímulos y las respuestas estipuladas y que estos vínculos o asociaciones se estampan en la mente por repetición, como el de arraigar un hábito se tratara. Para aprender sólo hay que estar dispuestos a practicar, si el niño no aprende, el maestro dirá, es porque no pone interés, porque no hace las tareas impuestas, en fin, porque no le da la gana aprender.
La memoria.- Va unida al aprendizaje, pues es la encargada de fijar el conocimiento igual que se fija una fotografía sobre el papel, hasta el punto de que no se sabe muy bien dónde está la línea que divide aprendizaje y memorización del contenido.
La instrucción.- Es como verter el conocimiento en el barril, llenar la mente de los estudiantes “como si fueran botellas vacías que pudieran colocarse en cintas transportadoras para ser rellenadas hasta un cierto nivel en cada instalación de una fábrica” (kamii, 1968, pág. 19). No hay límites en la capacidad del estudiante para aprender más allá de los que determina su propia inteligencia y ésta se incrementa a medida que el conocimiento se fija en su mente.
- b) La clase, el libro de texto y el profesor
La clase.- Considera que todos tenemos la misma aptitud para memorizar, y siempre que el profesor exponga con claridad, todos podemos aprender lo mismo y al mismo ritmo, salvo los atípicos y los no capacitados. Pero, ¿quién cuestiona que el profesor experimentado expone con claridad?
El libro de texto.- El libro de texto contiene el saber institucionalizado, refrendado por la comunidad de educadores, las editoras, el Ministerio de Educación o la universidad. “El libro proporciona seguridad y continuidad en los puntos de vista, facilita la imagen de que el conocimiento es algo localizado, que se puede encontrar fácilmente y con respecto al cual el único trabajo posible consiste en su asimilación” (Rico, 1990, pág. 22).
El profesor.- El profesor es el transmisor social que vierte el conocimiento, establecido en el programa y desarrollado en el libro de texto, en el cerebro de los estudiantes en la que se escribe como si de una pizarra se tratara.
Su trabajo (del profesor) es asignar las lecciones a las clases, empezar y acabar las lecciones de acuerdo con el programa, explicar las reglas y procedimientos de cada lección, juzgar las acciones de los estudiantes durante la lección y mantener el orden y el control durante la misma”. (Romberg, Carpenter, 1986, pág. 851).
- c) La motivación
La desgana del estudiante por aprender se resuelve mediante un sistema de premios y castigos: por un lado las medallas, los cuadros de honor, la posición adelantada de la clase, las buenas notas, las palmaditas en la espalda, la consideración del profesor y la exaltación ante los compañeros; por el otro, la posición retrasada en la clase, las llamadas al orden, las amenazas y el informe a los padres, las malas notas, la marginación por el profesor, la ridiculización y las recriminaciones públicas.
- d) Programación y evaluación
El estudiante aprende acumulando capacidades, de acuerdo con una secuencia aditiva, en razón a la naturaleza jerárquica del aprendizaje (unos conceptos preceden a otros), la instrucción debe ser planificada, es necesario no dejar nada a la improvisación. Una vez establecido los objetivos, es preciso determinar el punto de partida.



