EDITORIAL. A vivir en armonía con la naturaleza

En la reunión propiciada en Roma denominada Sínodo por la Amazonía, el Papa Francisco exhortó a convivir armoniosamente con la naturaleza. Hasta el santo padre se preocupa por la contaminación y por el cambio climático, que es un problema que amenaza con la desaparición de la vida en nuestro planeta. Estos tiempos en los que vivimos, requiere de drásticos cambios de conducta, modificar nuestra malas costumbres de arrojar nuestros desechos a los ríos.

En nuestro departamento, Huánuco, debido a la no existencia de escombreras, muchos malos vecinos sin escrúpulos tienden a depositar sus escombros y residuos en las riberas del Huallaga y del Higueras; contaminando más estos ríos que nos permiten refrescarnos y calmar nuestra sed. Después de todo, son estas dos fuentes de agua que alimentan las plantas de agua potable de la ciudad, de las cuales consumimos.

Asimismo, estas aguas contaminadas son utilizadas para regar los campos de cultivo, cuyos productos consumimos cotidianamente, penosamente, envenenándonos a nosotros mismos. Necesitamos urgente una planta de tratamiento de aguas residuales. A estas alturas, parece perdido el proyecto que tenía Huánuco para tener su propia planta de tratamiento, nuevamente, el pueblo paga por la ineficiencia de sus autoridades.

Por otro lado, ante el problema de la contaminación, se firmó un convenio entre todas las autoridades, para vigilar, denunciar y sancionar a los malos vecinos que arrojen todo tipo de desmonte o residuos a los ríos. Debemos de tomar conciencia de la importancia del agua, “agua es vida”, y sin este líquido elemento se exterminaría la flora, la fauna, y la vida humana en este valle.

Son pocos los riachuelos de las partes altas que se mantienen sin contaminación, pero la gran mayoría ya están contaminados por las acciones del hombre, somos nosotros los que los estamos matando a nuestro hábitat.

En el continente europeo tienen programas especiales para recuperar sus ríos y sus playas, pues clasifican sus desechos para luego reutilizarlos, es cuestión de hábitos de comportamientos civilizados.

Cuidemos los ríos y con ello estamos dándoles un mundo mejor a nuestros hijos, un mundo sano sin contaminación, asumamos todos el deber de cuidarlos.

Todos los municipios tienen sus programas en cuidar el medio ambiente, es una tarea difícil, pero no imposible, denunciemos a los arrojan escombros, sancionando estas malas prácticas con fuertes multas y otras sanciones ejemplares. Pero somos nosotros, los humanos, que tenemos que cuidar nuestro mundo, nuestra casa, nuestra vida