NUESTRA DEMOCRACIA EN CONSTRUCCIÓN

  Denesy Palacios Jiménez

La democracia es el destino de la humanidad, la libertad su brazo indestructible (Benito Juárez).

No nos olvidemos que la independencia del Perú fue parte de la oleada revolucionaria que recorrió el continente en las primeras décadas del siglo XIX que culminó el año 1824 en Junín y Ayacucho, con una vergonzante acta, que no privilegió en nada a los indígenas, que fueron los que lucharon por esta independencia. Mientras que las pujantes burguesías comerciales del litoral atlántico se jugaron por la independencia, la clase dominante limeña vivía en una condición de abierta dependencia estructural de los privilegios coloniales; de allí su fidelidad a ultranza. Así nació nuestra República, semejando adoptar un sistema democrático.

Fue así, que los comerciantes del Tribunal del Consulado, que constituían la fracción más importante de la nobleza limeña, conforme nos indican varios historiadores, fueron ellos quienes financiaron las campañas del virrey Abascal contra los ejércitos patriotas y secundaron activamente las campañas contrarrevolucionarias de los ejércitos realistas.

De allí que la independencia frente a España provocara su liquidación como clase. Hubo criollos y mestizos que optaron por las banderas separatistas en el Virreinato peruano pero ésta no fue la alternativa dominante y, a diferencia de otros países que se comprometieron activamente con la independencia, como Argentina y Chile, el fidelismo de la elite criolla peruana y su quiebra final, dejó al país sin una clase dominante al iniciarse la república. De allí surge nuestra clase política tan poco identificada con nuestra realidad, y que ve en la toma de gobierno como el poder enriquecerse saqueando nuestros recursos, y considerando muy poco o nada el capital social con el cual contamos, o peor aún lejanos a solucionar las demandas de la población.

Es decir el Perú emergió a la vida independiente sin una clase dominante que encarnara el nuevo orden, y es por eso que el vacío de poder fue llenado por los militares durante el siguiente medio siglo. Es recién que en 1872 se eligió en el Perú un presidente civil.

Tenemos frente a nosotros, una amenazante situación política, que los políticos tradicionales la ven así, yo creo que es la oportunidad que tenemos para enrumbar al Perú hacia una base sólida de institucionalidad, lo que teníamos como Congreso era solo un remedo, y por ello al igual que la gran mayoría de peruanos, pensamos que la medida tomada de disolverlo ha sido la más acertada, porque haciendo uso y abuso de la mayoría de Fuerza Popular con el Apra, hacían cualquier cosa para blindarse gracias al gozo de la inmunidad.

Es decir, si hablamos de democracia y de su fortalecimiento, creo que primero debemos hacerlo consolidando el ejercicio por el cual se elige a los representantes, y lógicamente que quienes han gozado de este beneficio no quieren que se les suspenda y van hacer cualquier tipo de figura para denunciar, pero miren pues ustedes como la tortilla se vuelve contra ellos mismos, en el 92 justificaban en todas las formas el cierre del Congreso, ahora que son ellos los que quedan fuera, han querido usar la figura de la doble presidencia, que lastima que una mujer, se haya prestado para eso.

Basta de cortinas de humo, basta de tantos cenáculos políticos trasnochados que justifican los robos y la corrupción, y con ello siembran la desesperanza, el atraso y la miseria. El pueblo peruano ha avanzado, ha despertado y no va a permitir que se sigan cometiendo tantos atropellos y enriquecimientos ilícitos, por parte de quienes asumen nuestro gobierno.