Ni un día más

 Jorge Gabino González

Escritor, articulista, profesor de Lengua y Literatura

Salido a la luz en el programa Cuarto Poder, el nuevo audio que pinta de cuerpo entero a nuestra deleznable clase política, y en el que se advierte un claro y descarado complot de parte de los fujiapristas por capturar al Tribunal Constitucional, no hace más que confirmar, una vez más, el modus operandi de las bancadas (léase, más bien, mafias) instaladas en el Congreso, a efectos de alcanzar la impunidad, ya sea suya o de sus líderes, cuando les toque el momento de comparecer ante la justicia. Dicho audio pone en evidencia, como es ya de amplio conocimiento público, la conversación sostenida entre los parlamentarios Rosa Bartra, Úrsula Letona, Javier Velásquez Quesquén y Miguel Torres; la misma que se habría realizado días previos al 22 de noviembre de 2018, fecha en que el Legislativo aprobó que se conformara la comisión especial que se encargaría del nombramiento de los que reemplazarían a los actuales integrantes del TC; a saber: Ernesto Blume, (presidente), Manuel Miranda, Carlos Ramos, José Luis Sardón, Marianella Ledesma y Eloy Espinoza-Saldaña.

Aun cuando los implicados en la controversial “charla de amigos” se hayan apresurado en salir a descalificar la referida grabación, argumentando, previo respectivo grito al cielo de rigor, desde que la susodicha difusión del audio sería una «perversa utilización que algunos medios de comunicación hacen con respecto a las comunicaciones privadas» (Rosa Bartra), hasta que «ni Montesinos se atrevió a grabar en el Congreso, ni editarlo delictivamente» (Javier Velásquez Quesquén), lo cierto es que, indignaciones y pataletas aparte, a nadie le queda la más mínima duda, después de escuchar lo escuchado, de que lo que buscaban (y, de alguna manera, continúan buscando) los implicados en dichas conversaciones (y, por ende, los grupos políticos a los que representan), no es otra cosa que la captura del Tribunal Constitucional, para los fines que ya todos imaginamos.

Pues sí: no otra cosa habría movido en su momento a los hoy célebres congresistas implicados en la conversación a decir lo que dijeron; ni movería en la actualidad a la mayoría parlamentaria conformada por fujimoristas y apristas a pretender elegir a los nuevos miembros del TC entre gallos y medianoche; que no fuese su desesperación por procurarse de los que, a falta de mejor nombre, llamaremos “aliados estratégicos”, para cuando les llegue la hora (porque pueden estar seguros de que les llegará) de presentarse ante la justicia peruana para responder por el rosario de acusaciones que desde hace no poco tiempo ha comenzado a recaer sobre ellos.

Porque los fujiapristas podrán ser unos caraduras, unos sinvergüenzas, unos oportunistas, unos aprovechados, unos impresentables, unos pendejos; pero cojudos, lo que se dice “cojudos, cojudos”, no son. Por supuesto que no. Quizá uno que otro, es cierto, califique de tal, porque tampoco se trata de echarles flores a estos granujas; pero queda claro que la gran mayoría se caracteriza por ser una tira de arteros, que solo velan por sus mezquinos intereses personales, y a los que, naturalmente, les importa un maldito carajo lo que suceda con el país. De ahí que, bien vistas las cosas, no resulte ninguna sorpresa el que ahora pretendan dar la que, habrán de estar asumiendo, será su jugada maestra; aquella que, una vez abandonado el poder, por adelanto de elecciones, por término de su mandato, o porque Dios existe, los pondrá a buen recaudo de acabar tras las rejas; aquella que les habrá de producir la seguridad de que nada ni nadie les podrá hacer daño alguno, mientras tengan en el TC a “gente amiga”, a “hermanitos” dispuestos a devolverles el favor, a tenderles la mano.

Y es que, a fin de cuentas, es de eso de lo que se trata. De un intento desesperado por dejar en puestos claves a funcionarios que, llegado el momento, se encargarán de cubrirles las espaldas de los dardos que, a buen seguro, les lanzará la justicia. Solo que, para desgracia suya, a algún malintencionado, uno de esos envidiosos que nunca faltan, le dio por dar a conocer los susodichos audios gracias a los cuales quedó al descubierto su deleznable plan; con lo que todo hace indicar que, si la población se pone fuerte, su plancito de procurarse la impunidad se irá derechito a la mierda.   

Por lo pronto, ha trascendido en las últimas horas que una de las “elegidas” para formar parte del próximo Tribunal Constitucional, la abogada Carmela de Orbegoso Russell, propuesta por Fuerza Popular (particularmente, por el congresista Galarreta), tendría una estrecha relación amical con el exjuez César Hinostroza, en la que jugaría un papel importante, un papel muy pero muy importante, a decir verdad, los “favores” mutuos que se habrían realizado en más de una circunstancia, según se advierte en un par de audios en los que mantiene amena charla con el mencionado personaje. ¿Hace falta decir que el barco comenzó a hacer agua?

Javier Velásquez Quesquén ha dicho que, si hay algo que deben tener muy en claro, es que este Tribunal no se va a quedar ni un día más, si ya tienen la pieza de recambio. Quienes no deberían quedarse ni un día más son los apandillados a los que, tozudamente, insistimos en seguir llamando congresistas.