EDITORIAL. La reforestación una necesidad

La gran mayoría de la ciudadanía se muestra indiferente pero lo cierto es que el cambio climático representa la más grande amenaza medioambiental a la cual nos enfrentamos los seres humanos. En todas partes del mundo los cambios de temperatura cada vez son más radicales.

En Europa, la ola de calor está generando alarma y preocupación, ya que en años anteriores, muchos adultos mayores fallecieron. Recordemos que, hasta hace 20 años, Huánuco, ciudad era por predilección el lugar para curarse de los males bronquiales y alergias, hoy, sin embargo, las nuevas generaciones de infantes sufren continuas alergias y complicaciones bronquiales.

En la región se nota con el incremento considerable de las temperaturas no acostumbradas para la época del año. El frío es más acentuado en las noches y madrugadas, y un feroz calor durante día. Estas alteraciones hacen propicio que los virus muten y se fortalezcan, desarrollando cada vez mayor resistencia a los fármacos. Es por eso que los virales son cada vez más comunes, siendo los más afectados los niños y los adultos mayores.

Esto nos trae a lo siguiente: en los noventa se inició un programa de reforestación de los cerros de San Cristóbal y Aparicio Pomares con especies nativas, pero fracasó por falta de cuidado y atención no solo por el Gobierno Regional, presidido ese entonces por Lucila Shinsato, sino también de la población en general. Hoy no queda ni un solo árbol de ese programa, peor aún, se agravó con la práctica delictiva del tráfico de terrenos y la proliferación de invasiones que arrasaron con toda la fauna y flora y destruyeron toda forma de vida silvestre.

Hoy es prioritario y necesario trabajar en reforestación, especialmente en las microcuencas y cabeceras de cuencas, que poseen manantiales, comprometiendo a las comunidades y pobladores a ser parte del proyecto. Un ejemplo es la labor de los alcaldes del distrito de Umari, que junto a los habitantes de Montepotrero, cuidan el bosque y llevan a cabo programas de preservación de las especies en flora y fauna, además que cada año enriquecen el bosque plantando nuevos árboles, evitan la tala indiscriminada que sufrió anteriormente por los mismos lugareños, para su supervivencia. Hoy tienen agua que la naturaleza les prodiga.

El Gobierno Regional vuelve a dar esperanzas de que la situación va cambiar, por intermedio de la Gerencia de Recursos Naturales y de Gestión Ambiental, para reforestar algunas zonas del departamento, en especial los cerros que circundan nuestra ciudad, lo que propiciaría la recuperación del clima primaveral que teníamos antes, más oxígeno y la vuelta de especies de fauna que han desaparecido. Imagínense estos cerros cubiertos de eucaliptos, especies como la tara, pino, etc., estaríamos preparando un mundo nuevo para nuestros hijos, más sanos y con menos contaminación.

Ojalá que no sea una promesa y nada más del Gobierno Regional, debiéndose comprometer a toda la población a trabajar en este ambicioso proyecto.