Editorial. El olvidado templo de Shillacoto

Muy cerca al centro de la ciudad de Huánuco se encuentra la monumental zona arqueológica de Shillacoto. Increíblemente, a pesar de tenerlo ahicito nomás, durante 50 años se ha mantenido olvidado por sus autoridades, peor aún, ha sido invadido por inescrupulosos que han construido viviendas y lo han convertido en una urbanización, dejando la zona intangible para un improvisado botadero de basura de los vecinos.

Afortunadamente para Huánuco, se está desarrollando el “Proyecto de investigación arqueológica en la cuenca del Alto Marañón y Alto Huallaga-Huánuco”, a través del cual una empresa privada, Yachay Runa SAC, ha apostado por este centro arqueológico y está realizando las investigaciones.

Se han destinado dos unidades de excavación; la primera comprende el templo principal de Shillacoto, que fue excavado entre los años 1967 y 1969 por Chiaki Kano, y la segunda unidad se ubica al lado sur del templo.

De acuerdo a los hallazgos, se han encontrado dos templos simultáneos y cabe la posibilidad que haya un tercero. Los arqueólogos Dennis Mendoza y José Onofre, y el jefe de campo del proyecto, Carlos Viviano, han manifestado que estos templos tendrían más de 4000 años de antigüedad.

En realidad se trata de piezas extraordinariamente ricas en historia, que tristemente no hemos sabido valorar. Ya quisieran muchos países tener este legado. ¿Cierto? Sin embargo, por alguna razón, a las autoridades de nuestra ciudad parece que no les interesa para nada la intervención a dicho centro arqueológico. Es preocupante y penoso que ni los representantes de la Dirección de Cultura de Huánuco, siquiera se hayan acercado o pronunciado sobre el tema.

Como todos sabemos, esta región tiene un enorme potencial para explotar en turismo, y estos templos son una muestra de ello, y ni qué decir de Kotosh. El Gobierno Regional y las municipalidades tienen el gran reto de trabajar de la mano para conseguir inversión y potenciar el turismo, y cuando decimos esto nos referimos al mejoramiento de infraestructura, vías de comunicación, que son la primera limitación para hacer turismo decente en esta región.