EDITORIAL. Ordenando la ciudad

Definitivamente, somos un país de informales, en casi todos los campos, incluso en el fútbol profesional. Pero afortunadamente con la elección de autoridades como las del alcalde de la Victoria, George Forsyth, muchos otros alcaldes han adoptado las mismas estrategias, situación que casi nunca se ha visto. Es como si los señores alcaldes se hubieran puesto de acuerdo y trabajar verdaderamente por sus ciudades, ordenandolas. Lo inició valientemente Forsyth, pese a las amenazas de muerte a él y sus familiares, sabiendo que ese distrito es el imperio de los delincuentes de todo tipo, sigue la lucha contra los comerciantes ambulantes, en un lugar lleno de delincuentes, de mafias organizadas que tenían controlados todos los espacios en las veredas y calles de Gamarra.

El alcalde de Lima, de igual manera está imponiendo autoridad en el Mercado Central, en Mesa Redonda, en la Av. Aviación cerca de la recordada La Parada, todo ello con el apoyo de la Policía Nacional y del serenazgo.

El alcalde de Huánuco, el domingo inició un trabajo similar para recuperar las calles circundantes al llamado Mercado Modelo, con el propósito de ordenar las vías que se habían adueñado los vendedores informales, que en represalia atentaron contra su familia, contra su vivienda, lo que es un delito muy grave.

En Amarilis el burgomaestre Antonio Pulgar, inició mucho antes este trabajo de reordenamiento de las calles, tomando el toro por las astas, ha ordenado el cierre o reubicación de los talleres de mecánica en la vía pública, ha intervenido los mercados y está clausurando centros de diversión que no son tales.

Esta pelea seguirá y nosotros debemos apoyar el trabajo, queremos que aparezcan los defensores de la dignidad de Huánuco, los colegios profesionales, la Cámara de Comercio, y todas las autoridades; deben apoyar para imponer el principio de autoridad por encima de todo y tener una ciudad donde se pueda vivir con tranquilidad, caminar con seguridad en calles limpias y despejadas. Para ello, la municipalidad y sus autoridades requieren del apoyo de todas las fuerzas vivas, de la Policía Nacional de todos los sectores, para que el reordenamiento sea definitivo. Los comerciantes informales, los colectiveros, los motocarristas y todos los que se habían posesionado del mercado y calles adyacentes, no se van a quedar conformes, queda un arduo camino.

De recuperarse las calles adyacentes a este centro comercial, tendrán que hacer lo propio los dueños del mercado, ordenar los pasillos invadidos por vendedores ocupando espacios de tránsito de los consumidores, para prevenir desgracias que no las queremos, pero que podrían ocurrir.