Evangélicos fueron desalojados para irse a precaria construcción

Antes de la terrible tragedia ocurrida en Chaulán el domingo, los evangélicos fueron desalojados de su casa de oración y se fueron a una precaria construcción con calaminas y maderas, la cual fue aplastada por la pared de una vivienda aledaña, dejando como saldo 9 muertos y varios heridos.

Los familiares de las víctimas detallaron que hace 18 años, Elidoro Sosa Cisneros (76) donó un terreno donde construyeron con mucho esfuerzo una casa de oración; sin embargo, en junio del año pasado la hija del donante, Melissa Sosa Nieto, habría ordenado que desalojen.

Los deudos afirmaron que Melissa Sosa habría tratado de manipularlos llevando predicadores que no tienen la misma línea de creencia, por lo que se negaron a aceptar la propuesta, lo que habría sido motivo para que les diera 2 meses de plazo para abandonar el recinto.

Los cristianos encabezado por su pastor, Ernesto Cruz Salas, adquirieron otro terreno, donde construyeron una precaria iglesia a base de madera y calaminas, adonde se trasladaron hace 4 meses y la noche del domingo los aplastó la pared de una vivienda aledaña de propiedad de Reyna Benítez Ñaupa, cuando oraban arrodillados.

Episodio de terror

Testigos narraron que tras la caída de la pared, las víctimas gritaban pidiendo auxilio, hasta que llegaron policías de la comisaría de Chaulán, vecinos y otros comuneros, quienes rescataron a los heridos y muertos.

“Todos gritaban, no sabíamos a quién ayudar. Mientras sacabamos a uno pasábamos por encima de otros, estaban tirados por todos lados gritando de dolor”, dijo un testigo que ayudó en el rescate.

Asimismo, los heridos Santa Victoria Crispín Ramírez (40),  Aniceto Bonilla Malpartida (33), Valentín Santas Cruz Ponce (60), Ana María Santos Reyes (55) y Jacinta Nolazco Lucas (56), fueron trasladados al hospital Hermilio Valdizán, pero para esto fueron trasladados en vehículos hasta el puente Cochas, donde los policías tuvieron que llevarlos cargados en sus espaldas para pasar por el puente colapsado haciendo transbordo a otras ambulancias.

Se llevaron a sus muertos

Tras la trágica muerte de los nueve “hermanos”, ocurrido a las 9:30 p. m. del domingo familiares de las víctimas al ver que el fiscal y el médico y legista no llegaban, decidieron recoger a sus muertos y se los llevaron a sus viviendas a las 4:00 a. m. y allí esperaron la llegada del fiscal para realizar el levantamiento de los cadáveres.

El fiscal y el médico legista llegaron pasado el mediodía de ayer y los familiares nuevamente cargaron y trasladaron de sus viviendas a las víctimas mortales hasta el local del centro cívico de Chaulán donde realizaron el levantamiento, luego se opusieron que sean trasladados a la morgue para la necropsia de ley, por lo que habrían acordado que la necropsia se practique en Chaulan.

Exregidor y beneficiarios murieron

Entre las víctimas se encuentran el exregidor Valentín Domínguez González, quien murió junto a su hija Erika Deysi Dominguez Vergara (24) y cuatro beneficiarios del programa Pensión 65, identificados como: Domingo Huacho Espinoza (75), Marcos Martel Pajuelo (82), Marcelino Nieto Esteban (73) y Aniceto Bonilla Camones.

Historia de dolor

Mauricia Bonilla Malpartida, con desgarradoras lágrimas de dolor narró que en el trágico hecho perdió a su padre Aniceto Bonilla Camones; mientras que su hermano Aniceto Bonilla Malpartida (33) y su cuñada Santa Victoria Crispín Ramírez, quienes tienen siete hijos menores, se encuentran gravemente heridos internados en el hospital Hermilio Valdizán.

Mientras que Marcelino Reyes Fernández (72), entre lágrimas contó que no fue a la iglesia porque sentía dolores en una pierna y le pidió a su esposa Primitiva Pulido Salvador (68) que tampoco vaya. “Yo le dije: no vayas hijita, pero ella no quiso faltar porque era “diácona” de la iglesia. El pastor siempre le insistía que no falte a los cultos”, afirmó el septuagenario.     

Los cinco hijos de Primitiva llegaron de viaje y se dirigieron al local donde lloraron desconsoladamente abrazando el cuerpo inerte de su madre que yacía tirada entre los ochos fallecidos.

En el trágico hecho murió también José Martel Palomino (56) y su padre Marcos Martel Pajuelo (82), cuya esposa lloraba y pedía en quechua no lleven a la morgue a sus seres queridos. “Auquinneta apaychu”, decía a los policías.