UNIFORME ESCOLAR: APLASTA O ALIENTA LA AUTONOMÍA

Por León Trahtemberg

En reciente conferencia con directores de colegios, varios de ellos religiosos, hablábamos de la sexualidad erotizada de los jóvenes, exacerbada por los medios e internet, y sobre cómo cultivar valores como el pudor, recato y el respeto mutuo entre jóvenes, aún en plena explosión hormonal que los lleva a excitarse sexualmente al compartir espacios durante la adolescencia. Todo ello en un mundo que demanda de los niños y jóvenes una elevada autodisciplina y alerta para manejar sus conductas en los espacios digitales.     

En ese contexto les pregunté si creían que el uniforme escolar era beneficioso o no para tratar estos temas. El uso o no del uniforme escolar no es una discusión zanjada, pero les propuse pensar en esto: hasta qué punto el uniforme es un disfraz de la identidad de los jóvenes, impuesto desde fuera, que les quita la oportunidad de ejercer su autonomía para vestirse adecuadamente pero como prefieran. ¿No sería mejor ofrecerles la opción de vestirse a su gusto, pero con el compromiso de acatar un código de vestimenta que incluya el pudor y recato, sin apelar al merchandizing comercial o los estampados con imágenes ajenas a su identidad personal como los de personajes del cine, televisión o los deportes?.

¿En qué circunstancias tiene el colegio más oportunidades para trabajar estos temas: cuando están ausentes por reglamento o represión, o cuando aparecen como consecuencia de una decisión personal del alumno. Si chocan con el código de conducta al cual se han comprometido, se ven obligados a adaptarse y regularse. ¿No es un mejor escenario para ejercitar y evidenciar esas capacidades?

Los alumnos que usan uniforme escolar saben que esa no es su ropa común y obviamente no la usan fuera del colegio. En cambio, si usan libremente ropa que les gusta y acomoda habiendo trabajado los criterios de valor que a través de ella se reflejan, tienen más posibilidades de impactar en el uso extraescolar de la vestimenta con recato y pudor.

En educación hay muchas cosas no resueltas, como ésta la del uniforme escolar. Lo importante es discutirlas y escuchar la voz de los alumnos, porque si queremos un compromiso de su parte en la formación en valores, ellos tienen que sentir que su voz es acogida.