HOMENAJE A HERMILIO VALDIZAN

Denesy Palacios Jiménez.

Permitidme expresar este sentimiento hondo que en este momento aflora, lleno de esperanzas en encontrar entre los valdizanos, seguidores de su disciplina, de su desprendimiento, de esa forma tan humana de ser, de aquel camino que nos mostró, donde lo más importante para los profesionales es servir al prójimo que servirse de ellos.
Rindo homenaje a Hermilio Valdizan Medrano, impulsor del positivismo en el Perú, y Padre de la Psiquiatría Peruana. Este insigne huanuqueño nació el 20 de noviembre de 1885, realizó estudios primarios en su tierra natal: Huánuco; a la muerte de su padre se traslada a Lima, estudiando conjuntamente con Julio C. Tello en el Colegio de Lima que dirigía don Pedro Labarthe y terminó sus estudios en el colegio Guadalupe.
En 1899, al terminar sus estudios secundarios, ejerce la docencia y se inicia en el periodismo, usando los seudónimos de “Juan Serrano” y el “Bachiller Medrano”, con cuyas actividades costea sus estudios en la universidad de San Marcos, como alumno de la Facultad de Medicina. Como estudiante de Medicina, representa a su facultad en la organización del Centro Universitario, y en 1909 realiza su primer viaje al extranjero, para realizar estudios de investigación.
Valdizan dio comienzo a su vida productiva recogiendo las noticias del día como periodista, y de esta manera se hizo escritor para terminar su brillante existencia como historiador y médico-psiquiátrico, donde sobresalió como hombre de ciencia, como humanista y como maestro.
En 1910, se gradúa de bachiller en Medicina con la tesis “La Delincuencia en el Perú”, luego opta el título profesional de médico cirujano, viajando a Europa en calidad de becado.
En Italia asiste a la Escuela de Enfermedades Mentales y del Sistema Nervioso, y en Francia asiste al Instituto de Psicología de la Universidad de París.
En 1914, regresa al Perú a volcar sus conocimientos en su obra, en la cátedra y en el ejercicio profesional.
En 1915, sustentó su tesis doctoral, basándose en un estudio de la “Alienación Mental entre los primitivos peruanos”; un año después fundó la cátedra de enfermedades mentales y el consultorio de psiquiatría en el Hospital Dos de Mayo.
Hermilio Valdizán a través de sus crónicas y sus investigaciones describió la problemática de la salud, pues trató lo esquizofrénico de los jóvenes desalmados, otra contribución a través de sus estudios es añadir los efectos nocivos de las drogas.
Fue muy apreciado por sus maestros, por su conducta y dedicación al estudio, especialmente de la cultura peruana, a través de sus costumbres, sus mitos, es por su gran influencia positivista que debemos considerarlo como precursor y pionero de la psicopatología y la terapia aborigen.
Muy respetuoso del saber popular y de la historia, publica el libro “La Medicina Popular Peruana”. Le importaba la humanidad y se sentía hermano de todos los hombres, aconsejaba a sus alumnos: “la labor del médico no termina con la palabra escrita en una receta. La sociedad tiene el derecho de exigir al médico algo más que una receta. Algo más inclusive, que una palabra de consuelo: tiene el derecho de exigirle la defensa de su salud y de su vida”. Es por ello jóvenes valdizanos, hoy la sociedad les exige que se formen como hombres íntegros que contribuyan al desarrollo de Huánuco.
Muy cerca de su muerte, que acontece un 25 de diciembre de 1929, nos dijo…”y cuando hayamos vivido pensando en la muerte y nos hayamos familiarizado con ella, entonces y sólo entonces iremos serenamente a la muerte…cuando no exista en nosotros el dolor de lo que se deja cuando y el temor de lo que se espera, entonces y sólo entonces iremos sonrientes a la muerte, a aquella que el poeta ha dicho ser el sueño más dulce que la vida”.
Los alumnos de Ciencias de la Comunicación Social, le rinden homenaje también con el Festival denominado Mikunki Shapshico, que lo realizan en el parque de la Facultad de Ciencias Sociales, recordando su nacimiento.
Loas para ti Hermilio Valdizán, que hoy nos sirves de paradigma del desarrollo del pensamiento humano.
(*) Profesora Principal Facultad de Ciencias Sociales – UNHEVAL