Una turba de furiosos hinchas del Torino, frustrados por la eliminación de su equipo, buscaron venganza atacando a la delegación aliancista al final del partido. No pudieron salir de los camarines hasta aproximadamente las 8.00 de la noche del domingo en que llegó un grupo de policías para reforzar a los que los resguardaban. Sin embargo, ni siquiera eso fue suficiente para parar de furia de los hinchas. Se apostaron en la ruta hacia Piura y apedrearon el bus que trasladaba a la delegación, causando destrozos en el parabrisas y ventanas, felizmente sin lamentables consecuencias, aunque un efectivo policial recibió un impacto que le originó una herida en la cabeza.
Los árbitros también fueron víctima de la agresión de los revoltosos, porque al final del partido no les dejaron ingresar a su camarín, sino que ellos ingresaron rompiendo las puertas y se llevaron todas sus cosas; les dejaron con el uniforme deportivo nada más. Después de todos estos incidentes, los árbitros salieron disfrazados con un vehículo del serenazgo de Talara.
El árbitro presentó un informe denunciando la actitud de los aficionados y exigiendo que el club se haga responsable del asalto y de todo lo que les robaron. La comisión de justicia tomará las medidas convenientes.




