Editorial.Otra vez huyendo de la justicia

Una vez más Alan García Pérez ha demostrado su verdadera calaña como persona y como político. Borra descaradamente con el codo lo que escribió con la mano. “El que no la debe no la teme”, o “No hay ningún castigo ni deshonor estar 18 meses en Perú”, son frases que dijo justo horas después de presentarse a la diligencia fiscal. Afirmó estar de acuerdo con la medida de restricción para no salir del país y allanarse a la justicia; sin embargo, algunas horas posteriores se fue corriendo a esconder a la embajada uruguaya para decir que es un perseguido político y teme por su libertad.
En la década del 90, fue investigado por graves escándalos de corrupción como la sobrevaluada compra de los aviones Mirage, la millonaria estafa del tren eléctrico o por la matanza de los presos de El frontón. Con el ingreso de Fujimori al gobierno, buscó la manera de escapar de la justicia. Esa vez solicitó asilo político a Colombia y de allí partió a París, Francia, donde vivió una vida de lujos esperando que pasaran los años hasta prescribir sus delitos, los cuales, para variar, fueron archivados y olvidados.
Debemos tener algo muy importante en cuenta. El hecho que García pretenda de nuevo escapar cobardemente de la justicia, solo indica que reconoce su responsabilidad en los hechos de corrupción que se le imputan.
“Demuéstrenlo, imbéciles”, dijo para referirse a los periodistas y personal de la Fiscalía que lo investiga. Dos días antes de que AG retornara de España, había llegado al Perú la tan esperada traducción del caso Lava Jato del Brasil. En ella, un testigo, el abogado José Américo Espínola, afirmó que a García se le pagó US$100 mil de la caja 2, o caja de las coimas. Debido a que la transferencia se hizo directamente a la cuenta de García, la fachada fue la famosa conferencia.
Consideramos que todos los ciudadanos merecen un debido proceso y el caso de AG no es la excepción. García no es trigo limpio, por el contrario, siempre han existido pruebas suficientes para encarcelarlo, pero su gente se las ha ingeniado para desaparecerlas. Siempre ha jugado de la mano con la Fiscalía, por eso defiende a capa y espada al fiscal Chávarry. Sin embargo, no contó con la honradez del fiscal Pérez.
Este año la justicia nos está dando grandes sorpresas como la encarcelación de la “Señora K”, esperemos que pronto le toque al sinvergüenza de García. Sus actos de corrupción han hecho mucho daño al país y debe de ser condenado por eso.