Editorial. Corrupción histórica

Hoy a las 10 am, el político más corrupto de la historia del Perú de los últimos 40 años, estará respondiendo al interrogatorio del valiente fiscal domingo Pérez Gómez. Alan García Pérez es investigado por la licitación de la Línea 1 del Metro de Lima otorgada a la empresa Odebrecht.
García y sus lacayos se han encargado astutamente de librarse de la justicia. Recordemos que en la década del 80, García fue denunciado por enriquecimiento ilícito al haber negociado en la compra de 12 aviones franceses Mirage, como también del primer tramo uno del tren eléctrico de Lima. Debido a las contundentes pruebas, curiosamente se escapó a París donde vivió a lo grande.
Posteriormente regresó al Perú una vez prescrita su denuncia, haciéndose pasar como inocente y perseguido político, cuando ya había desgraciado a nuestro país con la peor inflación que pudo haber vivido. Algo similar a la terrible situación que atraviesa actualmente la hermana República de Venezuela.
Los apristas han sabido beneficiarse desde siempre de la política. Desde el Congreso han sabido influenciar en todas las etapas posibles para que las denuncias contra García no prosperen. Es por eso que su oposición a la propuesta del presidente Vizcarra a la no reelección congresal, es total. Saben que estando fuera del Congreso no tendrán inmunidad que los proteja y menos la influencia necesaria para cubrir sus fechorías.
La estrategia de los apristas por lo general ha sido pactar con la Fiscalía. Qué coincidencia que cuando las denuncias contra García empezaban a agarrar cuerpo, el Ministerio Público ha terminado por archivar las investigaciones. Esa es una de las razones del por qué los apristas defienden tanto la permanencia del cuestionado fiscal de la Nación Chavarri y han arremetido contra el fiscal Domingo Pérez y el juez Concepción Carhuancho.
Hoy estaremos pendientes del desenvolvimiento de la diligencia al político más ranqueado en las mañas de la corrupción que tiene el país.