Esta región es sumamente afortunada de tener abundantes fuentes de agua y de recursos minerales y naturales. Nadie valora lo que tiene hasta que lo pierde, dice el dicho popular. Tal vez ese ha sido nuestro gran problema como sociedad. La madre naturaleza nos ha proveído tanto que no hemos sabido apreciarlo, y por el contrario nos hemos mostrado desagradecidos con ella de todas las formas posibles.
Nuestro río Huallaga, la principal vena de vida que tiene esta región está siendo envenena día a día con toda clase de residuos tóxicos y basura. Tristemente no hay estadísticas exactas de cuánta contaminación llega y cuán contaminado está el Huallaga. Lo que sí sabemos es que este tipo de prácticas asesinas para nuestro medio ambiente deben ser detenidas lo antes posible.
Este departamento todavía no ha sufrido escasez o restricciones de agua de manera severa. Sin embargo, son miles de miles las familias que no tienen nuestra suerte. Sin ir muy lejos, las zonas altas de Huancayo sufren una restricción de agua que podría durar hasta dos meses. O por otro lado, en el otro lado el mundo, la capital de Sudáfrica, Ciudad del Cabo, existe una restricción de consumo de agua de un máximo de 70 litros por persona debido a la sequía que azota esa región.
Debemos entender que el cuidado del medio ambiente debe ser tarea de todos, empezando por casa. Seamos más conscientes de nuestro consumo de agua. Por otro lado, evitemos comprar productos con plástico en lo que sea necesario. Usemos una bolsa de tela para hacer nuestras compras. Si tenemos mascotas y las sacamos a pasear, limpiemos sus residuos, a nadie le gusta encontrar residuos fecales en la puerta de su domicilio.
Evitemos que nuestra principal fuente de vida muera. Nuestro Huallaga puede recuperarse si colaboramos todos. Tomemos como ejemplo la labor que realizaron los internos del penal de Potracancha al limpiar la ribera izquierda del río Huallaga. Unámonos.



