Ec. Vladimir H. Santiago Espinoza.
A semanas del inicio de las gestiones de las nuevas autoridades, se requiere entender que hay urgencias que son necesarias cimentar para poder tener un mediano plazo con expectativa. En ese contexto, es urgente entender que el principio de autoridad es un factor clave para poder materializar cualquier iniciativa. Tenemos crisis de valores que generan muchos problemas sociales. Tenemos objetivos que no sintonizan al interés real que tienen todos los huanuqueños.
Informalidad
Problema social, que supera el 70 % de la actividad económica, ha sido promovida por los propios gestores quienes han permitido su proliferación; no se definió una política sensata que sea concertada con todos los actores. Entusiasmo aislado cuyo resultado ha sido lo que podemos observar en las principales calles de la ciudad.
Inseguridad
Genera desconfianza en los inversionistas, porque el mensaje que se describe es la tolerancia a este flagelo. 8 de cada 10 empresas han manifestado su temor de ser asaltados, o ser observados, obligándolos en algunos casos a cerrar sus locales, o migrar a otras regiones. La responsabilidad es de todos, sin embargo, como en el problema anterior requiere una política articulada que integre a la sociedad civil como principal aliado para poder denunciar este mal. Huánuco una ciudad pequeña no puede tener a su mismo entorno coludido con la inseguridad. Denunciémoslo.
Proyectos sin impacto sostenible
Los proyectos desarrollados hasta la fecha no tienen el componente de impacto sostenible en la actividad económica. Los índices de competitividad nos han descrito una región que no supera sus posiciones en comparación a otras regiones. Hace cinco años estamos en el puesto 18, en ese sentido, es urgente entender que nuestros esfuerzos no deben ser microeconómicos, sino deben tener una orientación global, como las gestiones hechas en la carretera Huánuco–La Unión. Estos proyectos sí van a generar impacto en la economía.
Podemos enumerar muchos otros problemas, pero el ánimo no es generar malestar, sino entender que tenemos todas las herramientas, y que muchas veces se superponen los intereses de unos cuantos respecto a lo que demanda la mayoría.
Huánuco es una región de oportunidades, como tal requiere tener gestores que traduzcan estas oportunidades en bienes tangibles que puedan ser comercializados en el mercado interno, nacional o internacional.
Particularmente he sido testigo de cómo se elaboran con mucho esfuerzo, inversión, planes de trabajo como el PERX el segundo quinquenio del 2000, planes de desarrollo concertado en municipalidades, gobiernos regionales y otros. Sin embargo, su evaluación de impacto no ha permitido virar en las reales necesidades de sectores específicos.
En este contexto, las electas autoridades tienen que tener una visión con prospectiva, pensando que podremos vivir en algún momento con armonía, todos en mismo norte. Los planes de trabajo presentados al jurado no se soportan en proyectos que pueden permitirnos creer que será posible hacerlo, por el contrario, son ideas generales que no avizoran al real.
El acercamiento a los principales actores, será fundamental para definir cuáles son las prioridades de determinados sectores. Alianzas con las Universidades para dotar de expedientes que puedan permitir inversiones en tiempos cortos.
Somos conscientes de las gestiones, las salientes aseguran orden, transparencia, por ende, se entiende que los procesos y el trabajo debe ser mucho más ágil, en ese sentido, estaremos expectantes en el diseño de políticas que avizoren un futuro con muchas oportunidades para nuestros hijos, nietos. En ello se traduce nuestra confianza, esa es la apuesta que hemos hecho por quienes queremos que nos gobiernen, sería frustrante tener las mismas excusas. Es posible hacer. Muchos jóvenes innovadores, voluntad que debe ser capitalizada para hacer de nuestra ciudad una bella campiña.



