Denesy Palacios Jiménez.
“La desafección de los políticos regionales con las agrupaciones que cuentan legalmente con el carácter de agrupación nacional, es resultado de la incapacidad de estas de brindar recursos materiales o ideológicos a los políticos subnacionales”. Para él se ha tratado de explicar el derrumbe del sistema de partidos a partir de “variables sociales, como el cambio en la estructura de clases y el surgimiento de un amplio sector informal que debilitó los vínculos entre partidos y sectores organizados de la sociedad civil” (Cameron 1994, Grompone 1991(En Balance y Perspectivas de Pilar Arroyo del I. Bartolomé de Las Casas)
De pronto en el Perú, el poder de los medios de comunicación ha entrado a jugar un papel muy importante para teledirigir las encuestas y de una u otra forma hacer inclinar la balanza electoral hacia los favorecidos, como es el caso de la consolidación del poder mediático del grupo El Comercio. Este grupo es propietario de los diarios El Comercio, Perú 21, Trome, Gestión y Publimetro, Ojo, El Bocón, Ajá y Correo. A nivel nacional domina el 77.86 % del mercado de venta de diarios y en Lima el 85.69 %. También el 79 % de los ingresos por publicidad de todos los periódicos del país. Asimismo define la línea editorial de los canales 8 (Canal N), 4 (América TV), y Plural TV; con lo que llega aproximadamente al 40 % de hogares con televisor. Y también tiene una importante presencia en la radio, ya sea por la propiedad de diversas emisoras o participando en alianzas empresariales con otras, como es caso de RPP.
El artículo 61 de la Constitución prohíbe expresamente una situación como la descrita líneas arriba, allí se señala que “La prensa, la radio, la televisión y los demás medios de expresión y comunicación social; y, en general, las empresas, los bienes y servicios relacionados con la libertad de expresión y de comunicación, no pueden ser objeto de exclusividad, monopolio ni acaparamiento, directa ni indirectamente, por parte del Estado ni de particulares”. Sin embargo, ampliamente respaldados por el fujimorismo y el aprismo han logrado imponer su poder concentrador.
Algo similar le ocurre al Poder Judicial. Los magistrados que tienen a su cargo causas que interesen a este pool periodístico están sujetos a la maquinaria “investigativa” del grupo mediático (…) abusando del recurso de la encuestas teledirigidas”.
Es por eso que el Grupo El Comercio se la ha pasado impunemente desinformando a la opinión pública en temas sociales y ambientales, invisibilizando lo que no le convenía, amedrentando al Ejecutivo para lograr sus objetivos, lavándole la cara al fujimorismo y a Alan García y ejerciendo de fiero guardián del modelo económico neoliberal que se implementa en el país desde 1990. Las últimas detenciones y encarcelamientos preventivos a políticos, avizoran posibles cambios, pues está entrando en decadencia este poder mediático de manejar medios y redes.
Las elecciones regionales y municipales de 2014, y las que acaban de darse el 7 de octubre volvieron a poner en agenda el tema de la grave crisis por la que atraviesan los llamados “partidos nacionales” y los numerosos movimientos regionales. Sin vida partidaria, ambos se reactivan en épocas electorales y dan cabida a gente sin mayores vínculos con ellos y menos con sus objetivos e idearios, que algunos ni tienen. Estas personas se sirven de dichas organizaciones para postular y una vez que ganan la contienda electoral actúan con agenda propia, sin que las organizaciones que lo llevaron al cargo público tengan ninguna posibilidad de fiscalizar su actuar. Ambos se han convertido en vientres de alquiler o franquicias que se ofertan al mejor postor. Esta es la política del clientelaje
Si bien hay consenso en cuanto a su crisis, no lo hay en cuanto a su solución. Para algunos bastaría con cambiar el marco legal para remontarla.
Los partidos políticos, hace tiempo que dejaron de ser los únicos que recogen, procesan y articulan las demandas de la población, crean opinión pública, ponen los temas de agenda y movilizan. Hoy, los medios de comunicación, las encuestas, las redes sociales y hasta las ONG, ejercen muchas de esas funciones.
Nos queda avanzar en el fortalecimiento de la conciencia ciudadana y conformar verdaderos grupos políticos que constituyan partidos con principios, doctrina, plataforma y toda la normatividad, ética y responsabilidad social que demanda este tipo de agrupaciones.
(*) Profesora Principal Fac. CC.SS UNHEVAL. [email protected],



