Los próximos días serán cruciales para la historia de nuestro país. Una gran mayoría de la población se muestra muy pendiente del pedido de 36 meses de prisión preventiva contra la señora Keiko Fujimori, quien es acusada de liderar una organización criminal de lavado de dinero. Los argumentos del Ministerio Público están a cargo del fiscal José Domingo Pérez y el magistrado que decidirá el futuro de la “Señora K” es el ya conocido juez Richard Concepción Carhuancho.
Tanto Concepción Carhuancho como Domingo Pérez, se han convertido en dignos arquetipos que la sociedad añora y tanto necesita. Son los dignos representantes de que la justicia puede llegar realmente a ser justa, brindando a la ya extinguida llama de la esperanza un destello de luz para el pueblo, demostrando que los corruptos de saco y corbata también pueden y deben ser castigados.
Las pruebas contra Keiko Fujimori son abundantes, y su situación se ve más agravada por los personajes de su entorno que se están acogiendo a los beneficios de colaboración eficaz.
Pese a las amenazas de “la botica”, el fiscal Pérez se ha mostrado inquebrantable. El ataque político no ha tardado en llegar y un grupo de congresistas cercanos a la “Señora K” han amenazado tomar medidas contra el fiscal y el juez.
Estos “padres de la Patria” buscaron llegar al poder para tomar ventaja de este, aun a costa de convertirse en mequetrefes. Han engañado al pueblo que los eligió, lejos de trabajar para sus regiones, solo cometen actos para intereses suyos y de su “jefa”, la “Señora K”, a quien piden permiso literalmente hasta a realizar una acción tan básica como aplaudir.
Más del 77 % de peruanos consideran que Keiko es culpable de lavado de activos y esperan que se vaya presa. Esto tendría un profundo significado para el futuro del país. Significaría que esa gran red de corrupción e impunidad que existe en los poderes del Estado, estaría un paso más cerca de caer. De ser así, muy pronto deberán seguirle las otras cabezas de organizaciones como Alan García, Susana Villarán, PPK, Ollanta Humala, Castañeda Lossio, Alberto Fujimori, etc.
Todo esto puede pasar, siempre y cuando los representantes de la justicia cambien y cumplan su labor.



