Ec. Vladimir H. Santiago Espinoza.
Las políticas públicas en términos macroeconómicos tienen la finalidad de impulsar la productividad de la región. Las variables que componen este indicador es consumo, inversión, gasto del gobierno, y sector externo. PBI (Producto Bruto Interno, mide la producción de bienes y servicios finales en un determinado periodo). A nivel microeconómico, busca el desarrollo de economías familiares sin impacto inmediato en la región, como por ejemplo proyectos productivos familiares.
En ese contexto la información del Índice de Competitividad Regional en 2015 ubicó al departamento en el puesto 18 con S/4662 millones, a 2018 la ubicación no ha variado, seguimos en el mismo lugar de 24 departamentos. Sin embargo, la diferencia productiva en términos de soles es de S/1100 millones. El crecimiento promedio anual del PBI desde ese periodo hasta la fecha es de 5.8 % anual. El crecimiento promedio del país no superó el 3 % los últimos 4 años.
Considerando la ubicación y el desempeño individual de cada departamento podemos inferir que estamos en piloto automático. Una hipótesis es que este piloto se llama consumo. Nuestras próximas metas es superar en competitividad económica a San Martín, alcanzar a Tacna, quienes, a pesar de tener relativa ventaja en algunos sectores, son departamentos que pueden ser vulnerables a políticas que impulsen el turismo a nivel local, ello como nuestra principal arma para mejorar la producción interna del departamento.
Sería importante pensar que las políticas locales a nivel distrito y provincia, deban articularse para que sus impactos sean medibles, y puedan sumar a esta meta macroeconómica, independientemente de los intereses particulares que haya. No medirlo, simplemente se inventaría como decisiones sin impacto en el corto, mediano y largo plazo.
No estamos produciendo lo necesario para sentirnos orgullosos, falta darle impulso para realmente ser competitivos, los esfuerzos aislados no generan resultados. Ver Gráficos.



