Editorial. No más odio

El Congreso de la República tiene los peores índices de desaprobación por parte de la opinión pública. Su parcialismo y protección a los corruptos como al cuestionado juez Hinostroza son más que evidentes. En medio de esta desesperación, están tratando de volcar parte de esta desacreditación y rechazo al gobierno de Vizcarra.
Como ejemplo de esto, están culpando al Ejecutivo de que el Poder Judicial declarara infundado el indulto de Alberto Fujimori, como si estos poderes no tuvieran autonomía. Es tan grande la hipocresía de los fujimoristas, que cuando Pedro Pablo Kuczynski otorgó el indulto humanitario, todo el grupo de la señora K salió a protestar su liberación aduciendo que ese no era el debido proceso. Tildaron de arreglo bajo la mesa entre PPK y Kenji, lo cual posteriormente se comprobó, gracias al congresista fujimorista Mamani.
Sin embargo, ahora, que se ordena nuevamente prisión para AF, los congresistas tratan de mostrarse tristes y acongojados, mostrando carteles de “No al odio” tratando de capitalizar algún sentimiento de simpatía para mejorar su propia imagen y desprestigiar la de Vizcarra. Es más, en el colmo del cinismo, después de haber criticado y denunciado un pacto para que se diera el indulto, ahora se muestran llorosos pidiendo paz y amor, cuando gracias a ellos, el PJ abrió investigación y terminó por anular el indulto.
Es curioso que ahora la hija del dictador pretenda vender el discurso de no más odio, cuando no le interesó liberar a su padre en lo absoluto, destruyó la carrera política de su hermano, vacó a PPK e intenta ahora hacer lo mismo con Vizcarra, etc. Quien siembra odio cosecha odio, y eso está cosechando la “Señora K”.