Lo que se veía venir: se consumó la pendejada. Con 8 votos a favor y 18 en contra, la Comisión Permanente del Congreso terminó por blindar al destituido juez César Hinostroza, pues lo eximió de formar parte de la organización criminal ‘Los Cuellos Blancos del Puerto’.
Las consecuencias de tal decisión son, naturalmente, poco menos que catastróficas para la lucha contra la corrupción, dizque emprendida por los tres poderes del Estado a raíz de las revelaciones suscitadas a causa de la propalación de los llamados “audios de la corrupción”.
Es este el estado de las cosas: Para empezar, al no ser el señor Hinostroza, por su alta investidura de vocal supremo, cabecilla de la mencionada organización criminal, esto es, al “no haber cabecilla” para dicha organización criminal, esta, simple y llanamente, no existe. Ni más ni menos que eso: ¡’Los Cuellos Blancos del Puerto’ no existen! Con lo que se echa por los suelos los avances en la investigación realizados por la fiscalía. Con lo que se echa por los suelos la mentada mano dura contra la corrupción. Con lo que se echa por los suelos la investigación toda, la investigación en su conjunto.
Aquí los dieciocho miembros de la Comisión Permanente que, con su deleznable voto, consumaron lo injustificable: Leyla Chihuán, Segundo Tapia, Yeni Vilcatoma, Percy Alcalá, Mario Mantilla, Alejandra Aramayo, Tamar Arimborgo, Rosa Bartra, Úrsula Letona, Milagros Salazar, Freddy Sarmiento, César Segura, Milagros Takayama, Miguel Castro, Nelly Cuadros, Carlos Dominguez, Mártires Lizana y (claro, ¡cómo podía faltar!) Karina Beteta.
Resulta curioso, sin embargo, que seis de los antedichos parlamentarios, integrantes de la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales, habían votado ya a favor de que César Hinostroza Pariachi fuese investigado por el presunto delito de organización criminal. ¿Qué pasó, entonces, para que cambiaran su voto de la noche a la mañana? ¿Qué extrañas fuerzas sobrenaturales movieron a estos padres de la patria a cambiar su inicial determinación? ¿Habrá influido, quizá, la noble, la comprensible, la perdonable intención de ayudar, de paso, a la inefable “Señora K”? Sabrán los audios que obran en poder de IDL Reporteros, que todo lo saben.
Por otra parte, consecuencia también del aludido blindaje es la sustantiva reducción de la pena que le correspondería al señor Hinostroza, en el supuesto (ahora sabemos que imposible) de que lo condenaran. La friolera de hasta treintaicinco años de pena privativa de la libertad. Inigualable suerte la suya, no obstante, pues, gracias a Fuerza Popular, ya no se la impondrá. De hecho, en el peor de los casos para él (claro, si se lo llegara a procesar), solo sería por los delitos de patrocinio ilegal y tráfico de influencias. Tipos penales con los que no pasaría de ocho años de prisión efectiva. Pero tranquilo ha de estar este pobre hombre, que demostrado ha quedado que la Divina Providencia está con él. ¡Bendita sea Santa “Señora K”! Hacedora indiscutible de verdaderos milagros.
Siendo así las cosas, solo nos queda confiar en que la enorme presión generada por la población en su conjunto durante las últimas horas ponga las cosas en su sitio, y obligue a estos señores a corregirse. Y aunque lo cierto es que dudamos de que lo hagan, la esperanza, dicen, es lo último que se pierde. No dejan de ser sintomáticas, en cualquier caso, las declaraciones realizadas por el presidente del Congreso, Daniel Salaverry, respecto del blindaje a César Hinostroza realizado por Fuerza Popular en la Comisión Permanente: “Tengo la esperanza de que este jueves, cuando se vea el informe del señor Hinostroza, pueda el Pleno reflexionar, y pueda tomar una decisión en base a un informe mejor argumentado. Hay que rescatar y alzar la voz de que tenemos que tener una posición firme contra la corrupción”.
¿Será la sorpresiva posición asumida ahora por el presidente del Congreso presagio de una ya cantada marcha atrás? Esperamos que sí. No sería la primera vez, después de todo, que ello ocurra. Y es que el fujimorismo conocido es por sus oscilaciones. Va según soplan los vientos. Baila al son del “Ritmo de la China”.



