Priscila Navarro: “La diferencia está en uno mismo”

La pianista más galardonada de los últimos años, nació en Huánuco en 1994. Ganadora de premios y reconocimientos importantes en concursos y festivales a nivel internacional. Ha regresado al paraíso natural que la vio nacer, para deleitar a su público con la genialidad que la caracteriza.
Priscila has regresado a Huánuco después de muchos años, cuéntanos ¿cómo te inicias en el piano?
Empecé mis cursos de piano en verano casi como un juego, los maestros me recomendaron que siguiera durante el año. A los 6 años estudie con la maestra Teresita Cabanillas, estuve por 3 años en el Instituto Superior de Música Daniel Alomía Robles, hoy la universidad. Ella me recomendó que postulara al Conservatorio Nacional de Música.

¿En tu familia existe una tradición musical?
No, mi abuelo, mi mamá y mis tíos tocaban guitarra y cantan también. Pero en realidad la música clásica era completamente extraña, no había ni siquiera conciertos, nunca fuimos a uno de música clásica, porque era algo completamente nuevo para mí, pero de todas formas me gustó casi apenas empecé.

Empezaste a los 6 años casi como un juego, ¿cuándo fue que decidiste ser pianista?
En realidad no fue hasta los 13 años. Como la mayor parte de mi familia son ingenieros, siempre la expectativa era quizá que yo también fuera ingeniera y cuando me mude a Lima a los 9 años ingresé al conservatorio, pero al mismo tiempo estudiaba en el colegio Trilce.
Fue ahí, cuando mi maestra de piano me dijo que debería enfocarme en el piano si lo iba hacer como carrera. Entonces pasé a estudiar al colegio San Jorge, ellos me dieron la facilidad para continuar mis estudios, porque la carrera de piano requiere de mucho tiempo desde joven. Por ejemplo, en los veranos me iba por 6 semanas a EE.UU. a un festival en junio y julio, entonces perdía clases y era un problema con el colegio, pero siempre me apoyaron.

Hablemos de tu formación musical, ¿Quiénes fueron los maestros que dejaron huellas a lo largo de tu carrera de pianista?
En realidad he tenido pocos maestros. Cuando estuve en Huánuco, estudie con la maestra Teresita Cabanillas, ella realmente me infundió el gusto por la música, no era algo estresante para mi tener que tocar y eso es muy importante. En Lima estudié con la maestra Lydia Hung por 7 años, con ella desarrollé toda la base de mi conocimiento del piano y de música clásica, ya en los EE.UU. he tenido maestros pianistas como el estadounidense Kevin Kenner ganador del Concurso Internacional de Piano Frédéric Chopin y el cubano Santiago Rodríguez, medallista de plata en el Concurso Internacional de Piano Van Cliburn.

¿A tus 24 años, te consideras especialista en algún tipo de repertorio?
Toco bastante Bach (J. Sebastian Bach), toco las Variaciones Goldberg, preludios y fugas, switch y varias de las partitas, en general toco más que la mayoría de pianistas de Bach. No sé si soy especialista, es que soy muy joven para ello. Pues tengo que tocar todo tipo de repertorio, pero me gusta bastante Bach, últimamente también estoy tocando música rusa como Rachmaninov.

¿Cuál de todas las piezas musicales ha sido para ti la más compleja?
Como les comentaba a los chicos de la universidad, pasado un cierto nivel toda las piezas son muy difíciles, por ejemplo el concierto 3 de Rachmaninov, siempre se considera una pieza muy difícil; sin embargo los conciertos de Bram son casi igual de difíciles en otros sentidos; las Variaciones Goldberg son una obra difícil, tanto para la mente como para los músculos.

Priscila has visitado varios países del mundo y has conocido su cultura. ¿A qué crees que se deba el nivel cultural que tenemos?
No es que los otros países sean mucho mejores, si no es que hay un mercado de atracción hacia la música clásica. Creo que uno de los mayores problemas es que nos centramos mucho en lo que llamamos música folklórica, que creemos que es lo único que nos representa. Pero hay música peruana académica que también nos representa y que muestra otros aspectos de nuestra realidad. En general la comunidad peruana no lee mucho regularmente, no estamos al tanto de la literatura, el arte y la pintura, etc. todas esa cosas forman en realidad un todo y la música es un elemento más.

¿Crees que es importante todavía salir del país para poder destacar en algo?
No necesariamente, hay buenos maestros en el país. Cuando yo salí, ya tocaba a un nivel bueno. Por supuesto que he avanzado bastante. El problema del Perú es que somos pocos músicos, entonces todos nos conocemos y todos sabemos cómo toca la otra persona y nos conformamos con llegar a cierto punto. El beneficio de salir es que encuentras gente que también es buena, eso que te incentiva a ir mucho más allá. Si hay más que nada es el impulso hacia la disciplina, hacia siempre mejorar, no creo que sea necesario salir del país.

Cuéntanos tus experiencias fuera del país
Del Perú me fui cuando tenía 16 años, en EE.UU. tuve una beca y hubo mucha gente que me ayudó a adaptarme a esa cultura. Acostumbrarse a cosas tan simples como la puntualidad, la disciplina fue lo más difícil. Muchas cosas aquí son muy relativas, allá no, allá llegas tarde a un ensayo y nunca más te llaman, es mucho más estricto en se sentido. He disfrutado mucho viajar, desde la primera vez que fui a Europa, Polonia, Italia, Inglaterra. El mundo esté tan conectado, que a veces no es tanta la diferencia, la diferencia está en uno mismo.

Coméntanos sobre los premios y distinciones que has obtenido
Hace unos días estaba contando, más o menos he de haber participado en unos 60 concursos desde que salí y he ganado el 50 %. Hay concursos pequeños y grandes pero siempre todo es resultado de la dedicación. Gracias a los concursos he conseguido més recitales, he conseguido distinguirme, porque en el mundo hay muchos pianistas y si tienes acreditación de como tocas es más fácil hacer una carrera.

¿Ha conocido algún compositor en persona que haya marcado su vida?
Sí, varios. Krzysztof Penderecki vino a Perú, un compositor polaco muy importante que aún está vivo. Me gusta trabajar más con compositores peruanos vivos, en el recital aquí, por ejemplo toqué la pieza Ccantu de Jimmy López, compositor peruano cuya carrera es exitosa y envidiable, sin embargo aquí en Perú casi nadie lo conoce. Conocí al maestro Juan José Chuquisengo pianista peruano que ahora vive en Alemania, siempre es importante tocar piezas de compositores que están vivos porque están viviendo la misma realidad que nosotros y su música de alguna manera va a reflejar eso.
Entre risas, culminamos la entrevista en el auditorio de la universidad Daniel Alomía Robles. La maestra Teresa Cabanillas, quien nos comenta que Priscila era una niña excepcional.