Definitivamente somos un país de informales. Un gran sector de la población, en la mayoría de lo posible, busca sacarle la vuelta a la ley. Para empezar, no se quiere pagar impuestos ni tributos, lo que nos perjudica como país y como sociedad. Somos facilistas e intentamos conseguir nuestros objetivos y metas de manera fácil. Vemos el trabajo duro y el esfuerzo como un problema, como algo negativo, cuando deberíamos verlo como el medio necesario para triunfar, una gran enseñanza. Nuestra informalidad nos está pagando la factura. La economía del departamento de Huánuco se mueve solo en base al comercio. A nivel país estamos entre los últimos en productividad y obviamente también por la carencia de industrias.
La informalidad no es ajena a la política, todo lo contrario, es la mejor radiografía de nuestra “viveza criolla”. Es un secreto a voces la negociación de los vientres de alquiler o agrupaciones políticas para con los candidatos. No es de sorprender que varios candidatos hayan cambiado de agrupación como si fuera de ropa interior. Por otro lado, circulan por las redes sociales videos y fotos de varios candidatos que regalan dinero al público a cambio de un voto.
O por ejemplo la informalidad que demuestran algunos partidos de esperar a último momento para presentar expedientes para la inscripción de listas al JEE, o la reciente exclusión de tres candidatos al Gobierno Regional. Parece mentira que el exgobernador Luis Picón todavía no conozca las disposiciones del JEE. O la “viveza” de algunos como de Fuerza Popular de tratar de sorprender al JEE con candidatos inexistentes y documentos falsificados.
A pesar que las elecciones se realizan cada cuatro años, tristemente los movimientos políticos dejan todo para el último momento. O tal vez es parte de la improvisación e informalidad a la cual estamos acostumbrados.
Tenemos que entender que, si bien es cierto que cada cuatro años elegimos a nuestras autoridades, cuando elegimos mal, tendremos no solo cuatro años de la mala gestión, sino como consecuencia muchos años más de atraso y corrupción. Son años que nunca podremos recuperar para el bien de nuestras comunidades. Pensemos bien.



