España y Portugal, actual campeón de Europa, protagonizarán un estreno explosivo hoy viernes, jugándose cara a cara el mando del grupo B y con los ecos del escándalo todavía sintiéndose alrededor de una selección española que provocó el gran terremoto mediático previo al torneo con la fulminante destitución de Julen Lopetegui.
La Roja intentó en las últimas horas recuperar la calma, aparcar la polémica y devolver al equipo su papel de candidato a través de una normalidad impostada que, tanto en España como en Rusia, se adivina utópica. El marcador acabará siendo el juez de todo y si el partido ya era considerado de alto riesgo, a estas horas se contempla como el detonante de lo que pueda esperar al equipo de Fernando Hierro en un futuro inmediato incómodo como nadie pudo sospechar hace apenas una semana.
Borrado de escena Lopetegui, de su sucesor en el banquillo no se esperan demasiadas sorpresas. España tiene una personalidad futbolística muy evidente y frente a Portugal deberá mostrar hasta qué punto, más allá de la polémica, está suficientemente engrasada para hacerse con el papel de protagonista.



