Pareciera una película de ciencia ficción, o parece que son personajes de los chistosos, que algunas autoridades sin haber cumplido una buena gestión pretenden una elección popular.
A una persona se le conoce por el resultado de su gestión, y en base a ello el éxito de la empresa o institución. Pero como creen que viven en una región fácil de convencer, se lanzan a la arena política.
Eso estaría pasando con el exalcalde de Amarilis, Robinson Aguirre, que se fue dejando la mortal rotonda en la Carretera Central y sin haber podido hacer realidad la Vía Colectora, generando desorganización y caos.
Igual sucede con el vicerrector Ewer Portocarrero, que sin mérito alguno, o tal vez suprimiendo la comida a los alumnos en el comedor universitario por el simple hecho de no haber conseguido una empresa afín a sus intereses, pretende llegar a la Alcaldía de Huánuco.
Como en todos los concursos, primero están los intereses personales. En el caso específico de la Unheval, interesa un rábano que miles de estudiantes se alimenten o dejen de hacerlo. Nosotros no lo conocemos, ni sabemos que Ewer Portocarrero haya hecho algo, porque no hay obras que lo presenten como un líder de la colectividad, salvo como seguidor de Goyo Santos.
Entonces quieren llegar, uno a la Alcaldía y el otro Gobierno Regional, acaso para seguir manteniéndonos en el desorden del tránsito, en el caos de las carreteras, con la delincuencia sin control; porque no tienen una carta de presentación capaz de ganar una elección. Sin embargo, como estamos en Huánuco, con muchos millones del narcotráfico o de los grandes consorcios, podrían edificar sus campañas.



