Esta región fue una de las zonas más duramente afectadas por el terrorismo asesino, que por desgracia se enquistó en la primera casa superior de estudios y en los pueblos cercanos, dejando cientos de personas ejecutadas por el simple hecho de no colaborar con las huestes de Sendero Luminoso y el MRTA.
La juventud actual no conoció los abusos injustificados que se cometieron, las constantes voladuras de torres que dejaban sin iluminación a varias ciudades y comunidades, la paralización de la economía y la educación, los toques de queda que impedían a la gente salir de sus hogares pues podían morir, la época de terror.
Algunos “líderes” o seguidores de Abimael Guzmán fueron detenidos y juzgados por jueces sin rostro, pero luego de algunos meses quedaron libres. Hoy algunos de ellos, que se arrepintieron, ocupan importantes cargos en la Unheval, donde luego demostraron su inocencia. Cabe resaltar que este sistema de justicia funcionó entre 1992 y 1996, y fue condenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Prácticamente se anularon las sentencias y se realizaron nuevos juicios, que según especialistas, terminaron por beneficiar a los terroristas.
Lo cierto es que el terrorismo está latente. Lo afirmado por el coronel PNP Luis Juarez Rojas, especialista en la materia, alerta de que las huestes del terror podrían estar reagrupándose con la liberación de Morote.
Tomando en cuenta que el Movadef se identificara como brazo de Sendero Luminoso, ahora han aparecido en diferentes partes del país pintas, telas rojas y carteles alusivos a su sanguinario líder. No se trataría de otra cosa que la gesta o reagrupación de las huestes del terror.
La señora Marón Rolando en su libro Cartas Rojas narra con bastante realismo lo sufrido por los campesinos de este valle: los abusos y violaciones a la niñas, jóvenes y madres. Ni el llanto ni la súplica eran suficientes para que los terroristas se conmuevan. Sus rostros cubiertos con trapos les servía de resguardo. Eso no debe volver suceder, no se debe repetir. Para ello están las autoridades y el pueblo organizado.



