Las butacas del estadio Heraclio Tapia

Las torrenciales lluvias que cayeron sobre la ciudad el miércoles y jueves, por la violencia y cantidad de agua que trajeron, originaron que el campo del estadio Heraclio Tapia se convierta en un barrizal que dificultó el desarrollo de los partidos.
Pero los que más sintieron los estragos de las lluvias fueron los aficionados que a esas horas estaban apostados en las graderías sentados en las incómodas butacas. La cantidad de agua que cayó obligó a que rápidamente busquen refugio en los pasillos a donde no llegaba la lluvia, pero por las graderías bajó tal cantidad de agua que se formaron riachuelos que inundaron los alrededores del campo y los pasadizos de los camerinos. Pero lo peor fue que todas las butacas se llenaron de agua porque no tienen por donde drene y cuando los aficionados volvieron a sentarse ya no pudieron, a riesgo que mojarse las partes íntimas. Las butacas, aparte de ser incómodas, muy estrechas y están muy juntas, no son para locales abiertos como el estadio, porque la parte de las posaderas son como pozos que no solo se llenan de agua cuando llueve, sino que se llenan de desperdicios y polvo. Aparte de eso, se están pudriendo por las inclemencias del tiempo porque son de pésimo material plástico.
Esta esta otra deficiencia del estadio Heraclio Tapia, que el exalcalde vendió a la gente como una mega obra que de eso no tiene nada y es una estafa más porque durante su construcción se han cometido una serie de irregularidades que nadie ha denunciado, salvo este diario. Así como van las cosas no sería exagerado hablar que en cualquier momento se va a caer.