Obras son amores y no buenas razones

 

“Obras son amores y no buenas razones” es una sentencia que se utiliza generalmente en nuestro medio para demostrar gestiones en la administración pública. Muchas veces los políticos se llenan la boca durante sus campañas ofreciendo hasta bajar la luna y las estrellas, como construir avenidas, parques, reforestación de los cerros, encauzamiento del Huallaga; pero en la práctica no lo concretan.
Un ejemplo claro concierne a la gestión del exalcalde Robinson Aguirre, que editó miles de ejemplares de una hermosísima revista señalando que realizó cientos de obras; empero muchas de ellas corresponden al Gobierno Regional. Un gran vacío en el boletín es la seguridad ciudadana, pues el funcionamiento de las cámaras de videovigilancia solo se da en un 20 %, las demás están malogradas y no hay posibilidad de arreglarlas, y lo más curioso es que nunca tramitó la transferencia del Gorehco a la Municipalidad de Amarilis.
Recientemente, la Contraloría General de la República ha detectado que el Programa del Vaso de Leche se distribuye con mucha demora y que actualmente tiene en sus almacenes algunos productos para ser distribuidos en ambientes húmedos y con filtraciones que conllevan su rápida descomposición, o que se malogren.
Lo más grave del exalcalde y ahora candidato a la Gobernación Regional es la deuda a la Municipalidad de Huánuco por el uso del botadero de Chilepampa desde el 2016, la cual asciende a S/250 mil, perjudicando a la MP-Hco. y a la población en general por la falta de recursos económicos para el sostenimiento de este botadero.
Además, pareciera que la zona norte de su distrito Robinson Aguirre lo descuidó; ejemplo, la Vía Colectora y las vías laterales de la Carretera Central, que convergen en el óvalo Pavletich, que por falta de una supervisión conveniente la empresa encargada las construyó deficientemente.
Como decíamos: “Obras son buenas razones” para los políticos en campaña.