Emergencia en Tingo María: Intensas lluvias y falta de drenaje pluvial inundan avenida Raimondi

El aniego de la avenida Raimondi y otras vías ocurrió mientras la obra de la Alameda se encontraba al 85% de ejecución, según información oficial previa

Las intensas lluvias registradas durante la madrugada del último día provocaron el aniego de amplios sectores de Tingo María y dejaron nuevamente bajo el agua a la avenida Raimondi, principal eje comercial de la ciudad. El colapso del drenaje pluvial convirtió varias cuadras en cauces improvisados, con vehículos varados y vecinos cruzando entre corrientes acumuladas tras horas continuas de precipitación.

El desborde urbano ocurrió cuando la obra de la Alameda de Tingo María se encontraba al 85% de ejecución, de acuerdo con el último avance físico reportado por la entidad responsable del proyecto. La intervención, presentada como parte de la denominada “revolución agrovial”, aún no había sido culminada pese a encontrarse en la fase final de trabajos.

La emergencia dejó en evidencia que el sistema de evacuación de aguas no respondió ante el volumen de lluvia caída en pocas horas. Comerciantes de la zona céntrica reportaron afectaciones en accesos y mercadería, mientras el tránsito se interrumpió en distintos tramos de la ciudad, especialmente en el entorno de la avenida Raimondi.

Infraestructura en etapa inconclusa

La Alameda fue concebida como una obra de renovación urbana y mejoramiento vial, con impacto directo en el drenaje pluvial del sector intervenido. Sin embargo, al encontrarse al 85% de avance, el proyecto aún no operaba en su totalidad, lo que abrió cuestionamientos sobre la capacidad de respuesta de la infraestructura frente a eventos climáticos intensos.

En los últimos años, Tingo María había registrado episodios similares durante temporadas de lluvias, lo que había colocado el drenaje urbano como una demanda recurrente. La promesa de una transformación vial estructural formó parte central del discurso electoral regional, con el compromiso de atender problemas históricos de aniego en zonas comerciales.

El reciente colapso reactivó el debate sobre la planificación técnica y los plazos de ejecución. Aunque la obra mostraba un avance mayoritario, el 15% restante pendiente resultaba determinante para su funcionamiento integral, especialmente en componentes vinculados a evacuación de aguas y conexiones complementarias.

Una ciudad vulnerable ante cada temporada

El impacto no solo fue vial. Viviendas cercanas a los puntos críticos registraron ingreso de agua y los negocios del centro reportaron pérdidas temporales por paralización de actividades. La repetición de estos escenarios evidenció que, mientras la infraestructura no opere al 100%, la ciudad continuará expuesta a episodios de alta vulnerabilidad.

La emergencia ocurrió en la recta final del mandato regional y volvió a colocar en agenda la eficacia de las inversiones ejecutadas. Con la temporada de lluvias aún en curso, la culminación de la Alameda y la operatividad plena del drenaje quedaron como pruebas inmediatas para la gestión, en una ciudad que cada año enfrenta la misma pregunta: si la siguiente lluvia volverá a superar su capacidad de respuesta.