Luego de que el Congreso consiguiera con más de 70 votos la censura y la destitución del expresidente Jerí, el secretario general del Partido Aprista Peruano, Benigno Chirinos Sotelo, sostuvo que la salida del mandatario era un escenario “que todos esperaban” y afirmó que el país no puede tener “un presidente corrupto” ni “un presidente que miente”.
Chirinos indicó que, según su versión, desde semanas atrás dirigentes de su partido habían planteado públicamente la necesidad de censurar a Jerí. Afirmó que la decisión adoptada por el Congreso marca una etapa distinta y que ahora corresponde elegir a quien asumirá la presidencia del Parlamento y posteriormente ocupe el sillón presidencial hasta el 28 de julio.
En ese sentido, el dirigente aprista pidió a las bancadas del Congreso mantener el orden constitucional hasta el cambio del gobierno y se posicione el nuevo presidente de la República el próximo 28 de julio.
El dirigente sostuvo que, en su opinión, quien asuma la conducción del Parlamento o eventuales funciones de jefatura debe ofrecer garantías al país: “ser un hombre probo, con formación política y con planes inmediatos”, expresó. Añadió que, a su juicio, las prioridades deberían centrarse en la lucha contra la inseguridad ciudadana y en el respeto del proceso electoral, cuya conducción —según mencionó— corresponde al Jurado Nacional de Elecciones.
Por otro lado, Chirinos abordó el papel que —según su interpretación— desempeñaría el Senado. Sostuvo que los senadores no tendrían iniciativa legislativa directa y que su función principal sería fiscalizar a la Cámara de Diputados. En ese marco, afirmó que su eventual gestión se enfocaría en el control político y en impulsar debates sobre temas sociales urgentes.
Entre las propuestas planteadas, destacó la creación de una ley de trabajo juvenil como política de Estado. Señaló que, según su apreciación, el 30% de jóvenes que buscan empleo no lo consigue debido a que se les exige experiencia previa. Como alternativa, propuso que se establezca por ley una “bolsa de trabajo juvenil” que obligue a destinar un porcentaje de planillas tanto del sector público como del privado para jóvenes que inician su carrera técnica o profesional.




