Más de 170,000 estudiantes exigen justicia a 36 universidades británicas por una educación “incompleta” durante la pandemia, abriendo una puerta a demandas sin precedentes.
Un gigantesco movimiento legal sacude al Reino Unido, donde más de 170,000 exestudiantes y actuales alumnos han iniciado acciones contra 36 universidades, reclamando compensación por la calidad deficiente de la enseñanza online durante la pandemia.
Según la investigación publicada por BBC News, específicamente en su sección de Educación y Familia, el reciente acuerdo confidencial entre University College London (UCL) y un grupo inicial de 6,000 estudiantes ha desatado una ola de demandas masivas, poniendo en jaque a la industria universitaria y redefiniendo los derechos del consumidor en la educación superior global.
Más de 170 mil estudiantes británicos exigen compensación por la “educación fantasma” de la pandemia
La magnitud del reclamo es impactante: más de 170,000 estudiantes y graduados británicos se han unido para demandar a un total de 36 universidades, argumentando que no recibieron la educación completa por la que pagaron durante el confinamiento por el COVID-19. Esta movilización se disparó tras el acuerdo entre la prestigiosa UCL y el “Student Claim Group”, que ahora representa a otros miles de afectados. Cartas formales han sido enviadas a cada una de las 36 instituciones, advirtiendo sobre la intención de buscar daños por el aprendizaje que, según los estudiantes, fue pagado pero nunca entregado adecuadamente. El gobierno de turno en el Reino Unido había indicado que las universidades eran responsables de fijar sus propias tarifas, esperando que mantuvieran una educación de alta calidad. Sin embargo, la realidad de los años académicos 2019-20, 2020-21 y 2021-22 estuvo marcada por aulas vacías y pantallas. Las cuotas anuales, que rondan las £9,250 (equivalente a más de S/43,000 al cambio actual), sumaron hasta £27,750 (más de S/130,000) por una carrera de tres años.
¿Es justo pagar lo mismo por clases presenciales que por pantallas?
El corazón de esta disputa legal reside en la diferencia percibida entre el valor de la educación presencial y la online. Durante la pandemia, la mayor parte de la enseñanza universitaria se trasladó al formato virtual por largos periodos, con estudiantes confinados en casa o en residencias universitarias. El acceso a las instalaciones compartidas del campus, como laboratorios, talleres especializados y bibliotecas, fue severamente restringido, lo que generó particular frustración, especialmente entre los estudiantes de carreras artísticas o de ciencias aplicadas que dependían de equipos y espacios específicos. Un ejemplo claro son los alumnos de bellas artes, quienes vieron sus oportunidades de práctica limitadas hasta en un 80% en algunos casos. Shimon Goldwater, socio de Asserson Solicitors, lo resume de forma sencilla: “Es muy simple, en la ley inglesa, si pagaste por unas vacaciones de cinco estrellas y recibiste unas de una estrella, tienes derecho a una compensación”. El “Student Group Claim” sostiene que este principio básico del derecho del consumidor anula cualquier cláusula contractual universitaria que intente eximir a la institución de responsabilidad por interrupciones.
Millones de estudiantes globales, afectados por un cambio educativo sin precedentes
La pandemia no solo impactó al Reino Unido; según la UNESCO, más de 1,500 millones de estudiantes en todo el mundo se vieron afectados por el cierre de instituciones educativas. Este cambio masivo y forzoso a la educación remota ha redefinido lo que significa “calidad” educativa en una crisis global, una lección con un costo estimado de miles de millones de dólares en pérdidas de aprendizaje.
¿Cómo afectó el confinamiento la experiencia universitaria de una generación?
Más allá del contenido académico, la experiencia universitaria es fundamental. La frustración fue inmensa entre miles de estudiantes que sintieron perder una oportunidad única en la vida de estudiar en un campus y forjar amistades duraderas. Ceremonias de graduación virtuales o postergadas, y la búsqueda de primeros empleos en una economía que apenas se recuperaba de la pandemia, agudizaron el descontento de una cohorte de alrededor de 2.7 millones de universitarios en el Reino Unido. Además, muchos de los estudiantes involucrados en estas demandas también sufrieron interrupciones adicionales debido a las numerosas huelgas del personal por disputas salariales y condiciones laborales, afectando más de 100 días de clase en algunos casos. El daño no fue solo económico; una de las cartas de pre-acción vista por la BBC destaca que los estudiantes “sufrieron decepción y angustia como resultado del incumplimiento de la universidad de prestar los servicios prometidos”.
La batalla legal: de £9,250 anuales a una posible indemnización masiva
La reclamación principal se centra en la brecha del precio de la matrícula entre los cursos impartidos online y los presenciales, con análisis económicos que formarán la base de las nuevas demandas. Con una matrícula promedio de £9,250 al año, y afectando potencialmente a 170,000 estudiantes durante 3 años académicos, la cifra total de compensación podría ascender a cientos de millones de libras. Las 36 universidades que han recibido una carta de pre-acción incluyen instituciones de renombre como la Universidad de Bath, Birmingham, Bristol, Cardiff, Imperial College London, King’s College London, LSE, Manchester, Newcastle, y muchas más. El plazo para presentar las reclamaciones de los estudiantes relacionadas con el COVID-19 vence en septiembre de 2026, lo que significa que aún quedan 3 años y 4 meses para que más afectados se sumen a esta histórica acción legal que promete ser una de las más grandes en el sector educativo.
Tres años académicos bajo el ojo de la tormenta legal
Las demandas buscan reparación específicamente para los años académicos 2019-20, 2020-21 y 2021-22. Incluso en el año académico 2022-23, la enseñanza en algunos cursos seguía siendo híbrida, con casi un tercio de las clases aún impartiéndose de forma online, extendiendo la controversia.
¿Qué implicaciones tiene este precedente para el futuro de la educación superior?
El caso de UCL, que involucró a 6,000 estudiantes y estaba programado para ser escuchado en marzo, ahora allana el camino para una acción legal a gran escala contra todo el sector universitario bajo la ley del consumidor. Este precedente podría no solo cambiar la forma en que las universidades operan y valoran sus ofertas educativas en el Reino Unido, hogar de más de 140 universidades, sino que también podría resonar a nivel global, inspirando demandas similares en otros países donde millones de estudiantes experimentaron interrupciones educativas. La organización “Universities UK”, que representa a más de 140 universidades, ha sido contactada para comentar, pero el silencio se mantiene. La pregunta persistente es: ¿hasta qué punto las instituciones educativas son responsables de garantizar la “experiencia” además de la “instrucción”, y quién pagará la factura de una pandemia que cambió el mundo?
Crédito de imagen: Fuente externa




