Estimular el cerebro promueve conductas menos egoístas

Científicos de China y Suiza han descubierto que estimular dos áreas cerebrales aumenta la capacidad de las personas para actuar de forma altruista, ofreciendo hasta un 15% más de dinero en un estudio con 44 participantes.

Una reciente investigación de la Universidad Normal del Este de China y la Universidad de Zúrich revela que la estimulación cerebral puede potenciar el altruismo. Publicado en la prestigiosa revista PLOS Biology a finales de 2023, el estudio con 44 voluntarios demuestra cómo ciertas activaciones neuronales nos hacen menos egoístas, marcando un hito en la comprensión del comportamiento humano.

Según la investigación publicada por 20minutos.es, este avance científico se enfoca en comprender las bases neuronales del altruismo, un rasgo vital para la cooperación social. Desde hace décadas, la comunidad científica global ha invertido millones de dólares anuales en neurociencia para desentrañar cómo nuestro cerebro influye en nuestras decisiones más fundamentales, como la generosidad.

El 15% de Generosidad Aumenta con Estimulación Cerebral Específica

El estudio involucró a 44 participantes, en su mayoría jóvenes adultos con un promedio de 25 años de edad, quienes completaron un total de 540 decisiones económicas en un “Juego del Dictador”. En cada ronda, los participantes decidían cuánto dinero compartir con otra persona, incluso si eso significaba ganar menos para sí mismos. Sorprendentemente, la estimulación transcraneal de corriente alterna (CA) en los lóbulos frontal y parietal incrementó la probabilidad de una decisión altruista en un margen significativo, llegando a un 15% más de ofertas generosas comparado con el grupo de control.

¿Cómo se activaron estas “fibras solidarias” en nuestro cerebro?

Mientras los participantes realizaban las pruebas, los investigadores aplicaron una suave estimulación eléctrica en dos zonas clave del cerebro: el lóbulo frontal, asociado a la toma de decisiones y el comportamiento social, y el lóbulo parietal, crucial para la integración sensorial y la atención. Esta estimulación se programó para que las neuronas en esas áreas se sincronizaran, activándose juntas en patrones repetitivos a ritmos de oscilación gamma (entre 30 y 100 Hz) o alfa (entre 8 y 12 Hz). La estimulación gamma, en particular, fue la que demostró ser más efectiva para fomentar el altruismo.

Un Vistazo a la Mecánica Cerebral de la Generosidad

Los autores señalan que esta sincronización artificial de las neuronas, en particular las oscilaciones gamma, estimuló las preferencias altruistas, haciendo que los participantes consideraran más a su compañero al sopesar cada oferta monetaria. Este hallazgo, proveniente de dos instituciones de alto nivel como la Universidad de Zúrich, con más de 180 años de historia, y la Universidad Normal del Este de China, que cuenta con una plantilla de más de 3.000 investigadores, recalca la importancia de la colaboración internacional en ciencia.

¿Podría este descubrimiento cambiar la forma en que entendemos y fomentamos la cooperación humana?

Este estudio no solo proporciona evidencia crucial de causa y efecto, sino que también sienta las bases para futuras intervenciones. Christian Ruff, coautor, explica que “identificamos un patrón de comunicación entre regiones cerebrales vinculado a las decisiones altruistas”. Esta comprensión básica podría ser clave para abordar desafíos sociales, desde la resolución de conflictos hasta la promoción de la colaboración en equipos de trabajo, donde la falta de altruismo puede reducir la eficiencia en más de un 20%.

La Estimulación Transcraneal: Una Herramienta Técnica de Bajo Costo y Alta Potencialidad

La estimulación transcraneal de corriente alterna (tACS) es una técnica no invasiva que, a diferencia de métodos más complejos, tiene un costo relativamente bajo (los dispositivos comerciales pueden variar entre 100 y 500 dólares) y un perfil de seguridad muy alto, con efectos secundarios mínimos reportados en menos del 5% de los casos. Este método permite manipular directamente la actividad cerebral, ofreciendo una ventana única para investigar y, potencialmente, modificar comportamientos complejos como el egoísmo.

El Camino por Recorrer: Próximos 5 Años de Investigación Continua

Aunque los resultados son prometedores, los autores enfatizan que no registraron directamente la actividad cerebral durante los ensayos. Por ello, estudios futuros, proyectados para los próximos 5 años, deberían combinar la estimulación cerebral con técnicas como la electroencefalografía (EEG), que tiene una precisión temporal de milisegundos, para mostrar el efecto directo de la estimulación en la actividad neuronal y la modulación de las ondas cerebrales en tiempo real.

¿Estamos a las puertas de una era donde la ciencia podría literalmente “encender” nuestra capacidad de empatía y generosidad hacia los demás?

Los resultados de este estudio, aunque preliminares en su aplicación directa, abren una ventana fascinante al potencial de la neurociencia. Imaginen un futuro, quizás en las próximas 2 o 3 décadas, donde intervenciones no invasivas pudieran ayudar a personas con ciertos trastornos del comportamiento social, o incluso mejorar la cohesión en comunidades como las de Huánuco, donde el apoyo mutuo es fundamental. El desafío ahora es trasladar estos hallazgos de laboratorio a soluciones prácticas, profundizando en cómo esta “conexión solidaria” puede ser cultivada y sostenida en la vida diaria.

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