Economista: IA potenciará el trabajo, no reemplazará masivamente empleos

La IA no se ve en los números macroeconómicos, pese a su auge y promesas de un crecimiento del 5% al 10% del PBI. Expertos señalan que su impacto real es aún mínimo, con un 0.1% a 0.2% de aumento anual en productividad.

Torsten Slok, economista jefe de Apollo, ha encendido las alarmas al señalar que, a pesar del furor y las gigantescas inversiones que superan los 200 mil millones de dólares solo en 2023, la inteligencia artificial no se refleja en los datos macroeconómicos. Su análisis, difundido este fin de semana, apunta a una desconexión entre la percepción y la realidad, recordando la famosa frase de Robert Solow de los años 80.

Según la investigación publicada por Fortune, el debate sobre el impacto económico de la inteligencia artificial (IA) se intensifica a medida que la tecnología avanza a pasos agigantados. Mientras el mercado global de IA se proyecta a superar los 1.8 billones de dólares para 2030, la economía real todavía no muestra las transformaciones esperadas, generando incertidumbre en muchos sectores y entre los trabajadores. Esta brecha entre la expectativa y la evidencia numérica es el centro de las preocupaciones de Slok.

La IA Está en Todas Partes, Menos en los Datos Económicos

Torsten Slok, un referente con más de 15 años observando las tendencias globales, destaca que lo que hoy sucede con la IA es un eco de la “paradoja de Solow” de los años 80, cuando las computadoras transformaban el mundo pero no se veían en las estadísticas de productividad. Han pasado casi 4 décadas desde entonces y la historia parece repetirse: la IA es omnipresente en conversaciones, innovación y la bolsa, donde las “Magnificent 7” (las siete grandes tecnológicas) han visto un crecimiento explosivo, pero los datos de empleo, productividad e inflación se mantienen prácticamente inalterados. Incluso las proyecciones de ganancias para las empresas del S&P 500 fuera de este selecto grupo, que representa gran parte de la economía global, carecen de evidencia contundente del impacto de la IA.

¿Es Solo Cuestión de Tiempo para Ver Su Impacto Real?

La posibilidad de un “efecto curva J” para la IA, donde su impacto positivo en los datos macroeconómicos se retrasa antes de mostrar un crecimiento significativo, es una teoría que Slok contempla. Mientras que la revolución de las computadoras en los años 80 y 90 permitió a los innovadores tempranos gozar de un poder de monopolio en precios, la situación actual con la IA es distinta. La feroz competencia entre los desarrolladores de grandes modelos de lenguaje (LLM) ha llevado a una rápida reducción de precios, casi a cero para los usuarios finales, lo que podría estar diluyendo el valor económico visible a nivel macro, afectando los márgenes de ganancia de muchas empresas tradicionales.

Inversores Apuestan a Ciegas ante la Ausencia de Cifras Claras

Aunque los datos macroeconómicos aún no la reflejan, los inversores no esperan. El miedo a que la IA disrumpa modelos de negocio ha provocado ventas masivas en sectores clave. Empresas de gestión de patrimonios, corredurías de seguros, preparación de impuestos, servicios contables, datos profesionales, investigación legal, transporte y logística han sufrido fuertes caídas en sus acciones. Esto muestra una profunda ansiedad en el mercado, donde la especulación sobre el futuro de la IA pesa más que las estadísticas actuales, impactando millones de dólares en valor de mercado.

¿Podría la IA Crear un Mundo Donde Trabajar Sea Opcional?

Los “evangelistas” de la IA, como Dario Amodei, CEO de Anthropic, vaticinan ganancias económicas asombrosas. En el Foro Económico Mundial del mes pasado, Amodei predijo que la IA podría impulsar el crecimiento del PBI mundial a un ritmo del 5% al 10%. Elon Musk, cofundador de xAI y una de las figuras más influyentes en tecnología, fue aún más lejos, sugiriendo que la IA generará tanta riqueza que el trabajo será opcional en un futuro no muy lejano, en una visión que podría transformar la vida de miles de millones de personas. Sin embargo, Slok mantiene una postura cautelosa, esperando que la ciencia económica demuestre tales proyecciones.

Proyecciones Modestas: la IA Aumentaría Productividad en un 0.1% Anual

Pese al optimismo de algunos magnates, los economistas, basándose en varios estudios, no prevén un impacto tan drástico. El Modelo de Presupuesto de Penn Wharton, por ejemplo, estima que la IA aportará un aumento anual en la productividad total de los factores (PTF) de apenas 0.1 a 0.2 puntos porcentuales, lo que se traduciría en un impulso acumulativo del 1.5% para el año 2035. De manera similar, la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) ha adoptado una visión conservadora, proyectando que la IA sumará solo 0.1 puntos porcentuales al crecimiento anual de la PTF, aumentando la producción total en solo 1% para 2036. Estos números contrastan fuertemente con las visiones más grandilocuentes, señalando un impacto gradual y no revolucionario en el corto y mediano plazo.

Tres Años Después de ChatGPT, ¿Aún Sin Rastro en el Empleo?

La popularidad de ChatGPT, lanzada a finales de 2022 y alcanzando los 100 millones de usuarios en solo dos meses, ha sido un fenómeno, pero su efecto en el empleo es esquivo. Después de tres años de su disponibilidad y sin señales claras de la IA en los datos de empleo, Slok cree que la IA será más un “potenciador laboral” en ciertos sectores, mejorando la eficiencia y la organización del trabajo, en lugar de un reemplazo masivo de la fuerza de trabajo en todas las industrias. Esto se alinea con la revisión del Departamento de Trabajo, que ajustó las ganancias de empleo para 2025 a 181,000, una caída drástica de los 584,000 iniciales, y lejos del 1.46 millones de 2024. Este escenario plantea serias preguntas sobre el verdadero efecto de la IA en la creación neta de puestos de trabajo y el destino de los 300 millones de empleos que se estiman podrían verse afectados globalmente.

¿Qué Significa Esta Paradoja de la IA para Nuestra Economía y Nuestro Futuro en Huánuco?

La ausencia de la IA en las estadísticas macroeconómicas nos obliga a reflexionar. Si las predicciones de un aumento modesto en la productividad se mantienen, ¿cómo afectará esto la creación de empleo y las oportunidades de desarrollo en regiones como Huánuco, donde la adopción tecnológica es un desafío y una oportunidad? ¿Veremos a nuestras empresas locales adoptar estas herramientas para ser más eficientes, o la brecha digital se hará más profunda? ¿Se transformará la forma en que los jóvenes se preparan para el mercado laboral, o estas promesas seguirán siendo un eco distante para la mayoría? El verdadero impacto de la inteligencia artificial, más allá de los titulares, aún está por escribirse en la vida cotidiana y en los bolsillos de nuestra gente, y el debate apenas comienza.

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