Dario Amodei: si IA falla un año, la quiebra es segura

Dario Amodei, CEO de Anthropic, advierte sobre la quiebra por un mal cálculo en la inversión en IA, prefiriendo la cautela frente a los $200 mil millones de sus rivales gigantes. Su empresa planea gastar $50 mil millones en infraestructura.

Dario Amodei, el visionario CEO de Anthropic, la compañía detrás del chatbot Claude, ha revelado su estrategia de inversión “medida” en infraestructura de inteligencia artificial, desafiando la tendencia de gasto masivo. Mientras competidores invierten cientos de miles de millones, Amodei proyecta un crecimiento de ingresos de 10 veces para 2026, pero prioriza la sostenibilidad para evitar un colapso financiero.

Según la investigación publicada por Fortune, la carrera por la dominación de la inteligencia artificial está impulsando a las grandes empresas tecnológicas, conocidas como “hiperscaladores”, a realizar inversiones sin precedentes en centros de datos y chips especializados. Esta fiebre del oro digital, sin embargo, plantea serias preguntas sobre la sostenibilidad financiera y el riesgo asociado a proyecciones de retorno inciertas en un mercado emergente y volátil.

El dilema de los billones: ¿Un “país de genios” en 1 o 2 años, pero cuándo la ganancia?

Dario Amodei, cofundador y CEO de Anthropic, con una valoración estimada de $18 mil millones y cerca de 500 empleados, ha sido claro: aunque confía en que los avances técnicos permitirán crear centros de datos que funcionen como “un país de genios” en apenas uno o dos años, no tiene la misma certeza sobre el momento exacto en que esas inversiones masivas generarán retornos económicos sustanciales. “Podría ser un año, dos años, o incluso estirarse a cinco años”, declaró, mostrando escepticismo sobre la inmediatez de la rentabilidad. Esta incertidumbre es clave para entender por qué, a diferencia de gigantes como Amazon que planea gastar $200 mil millones este año, o Alphabet con $185 mil millones, o Meta con $135 mil millones, Anthropic adopta un camino más prudente, habiendo anunciado una inversión de $50 mil millones en infraestructura de IA en EE.UU., comenzando en Texas y Nueva York en noviembre pasado.

Pero, ¿por qué tanta cautela en un mercado de explosivo crecimiento que promete transformar todo?

La respuesta de Amodei es contundente: incluso el más mínimo error de cálculo en las proyecciones de ingresos podría ser “ruinoso” y llevar a la empresa a la bancarrota. Explica que, aunque Anthropic proyecta un crecimiento de ingresos de 10 veces cada año, aspirando a $10 mil millones en 2026, construir y reservar un centro de datos puede tomar entre uno y dos años. Si los ingresos no alcanzan el billón de dólares estimado en el mejor de los escenarios, si se quedan en $800 mil millones, por ejemplo, y la empresa ha comprometido gastos por $1 billón en capacidad de cómputo para 2027, el desastre financiero es inevitable. Un cambio en la tasa de crecimiento del 10x al 5x anual, o un retraso de solo un año en la llegada de los “genios”, podría ser el fin.

La batalla de los gigantes: ¿Quién invierte más en la fiebre del oro digital?

Mientras Anthropic se muestra cautelosa, la industria tecnológica mundial está en una carrera armamentística por el liderazgo en IA. Amazon, Alphabet y Meta han asombrado a Wall Street con planes de aumentar su gasto de capital en cifras que superan las expectativas, invirtiendo conjuntamente más de $500 mil millones en capacidad de IA en los próximos años.

¿Es el crecimiento exponencial de ingresos una garantía en la era de la IA, o una ilusión peligrosa?

Amodei ilustra la incertidumbre con ejemplos concretos. Las innovaciones médicas, como las vacunas contra el COVID-19, tardaron aproximadamente un año y medio en alcanzar una distribución masiva después de su desarrollo inicial, lo que demuestra que los retornos económicos no son instantáneos y los procesos regulatorios y de adopción toman tiempo. La capacidad de crecimiento de Anthropic, que ha triplicado sus ingresos en los últimos tres años desde su fundación en 2021, es impresionante. Sin embargo, Amodei enfatiza que el mercado de chips de IA, como los avanzados procesadores de Nvidia que pueden costar decenas de miles de dólares cada uno, tiene límites de producción. No se puede simplemente “comprar $10 billones en capacidad de cómputo” porque “no hay tanto en el mundo”.

La trampa de los billones: Un cálculo errado y la quiebra acecha.

El CEO de Anthropic es muy consciente de que un paso en falso podría ser fatal. Incluso si una parte de su cerebro “se pregunta si va a seguir creciendo 10x”, no puede permitirse comprometer $1 billón al año en capacidad de cómputo para 2027 si hay la mínima posibilidad de que sus ingresos sean $200 mil millones menos. Acepta el riesgo de no poder satisfacer toda la demanda de IA en el futuro si eso significa proteger la supervivencia de la empresa. Critica a rivales, sin nombrarlos directamente, por “YOLOing” (vivir una sola vez) en el gasto, invirtiendo en proyectos “porque suena genial” sin una comprensión total de los riesgos financieros.

Un ojo en el negocio, otro en la competencia: Anthropic se enfoca en clientes empresariales.

Anthropic se distingue por enfocarse en clientes empresariales, a diferencia de los “caprichosos” consumidores, lo que le permite depender de flujos de ingresos más estables y predecibles. Esta estrategia mitiga parte del riesgo en un mercado donde la competencia es feroz y las expectativas son astronómicas. Su inversión en capacidad computacional sigue siendo sustancial, comparándose con la de los “jugadores más grandes del juego”.

¿Estamos a salvo de un “país de genios” sin garantías financieras y un mercado en constante ebullición?

La postura de Amodei genera un debate crucial: ¿es la velocidad de la inversión el único factor determinante en la carrera de la IA, o la prudencia financiera es una clave para la sostenibilidad a largo plazo? A medida que la inteligencia artificial se integra más en nuestra vida cotidiana y en la economía global, la discusión sobre cómo equilibrar la ambición tecnológica con la sensatez económica será fundamental. El “Diario Ahora” de Huánuco seguirá atento a esta evolución, comprendiendo que las decisiones de estos gigantes tecnológicos, con sus billones en juego, no solo definen el futuro de la IA, sino que también podrían reconfigurar industrias enteras y la forma en que el mundo funciona, impactando a todos, desde los centros financieros de Wall Street hasta las comunidades más alejadas en Perú.

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