Atracos tech: La verdad desmiente el mito de Hollywood

Olvídese de láseres y explosiones de película: los atracos más grandes y exitosos de la historia, incluyendo el reciente robo de 88 millones de euros en el Louvre, se hicieron con herramientas simples y mucha astucia, según una reciente investigación.

Los asaltos más osados y lucrativos rara vez emplean tecnología de punta. Nuevos estudios revelan que los ladrones profesionales prefieren la planificación meticulosa, la velocidad y la ayuda interna, dejando a un lado los gadgets sofisticados para las cámaras de Hollywood. La lección es clara: el ingenio y el “saber hacer” superan a la alta tecnología en al menos un 70% de los casos documentados.

Según la investigación publicada por MIT Technology Review, existe una brecha enorme entre la fantasía de los atracos cinematográficos, donde equipos de 11 personas desactivan complejas redes eléctricas, y la cruda realidad. Expertos en seguridad y criminología confirman que las barreras más comunes para los ladrones no son los pulsos electromagnéticos, sino las puertas bien cerradas y la falta de un cómplice.

El Mito de la Alta Tecnología: 88 Millones Robados con una Amoladora

Cuando Steven Soderbergh, el aclamado director de la franquicia Ocean’s, afirmó que hacer una película se parece mucho a dar un golpe, no estaba del todo equivocado en la necesidad de un equipo y precisión. Sin embargo, en la vida real, la fantasía de los ladrones que usan gafas de visión nocturna, gases paralizantes o lasers intrincados para sortear la seguridad, está a años luz de la verdad. Las cámaras de vigilancia o los complejos sistemas de alarma con control por ordenador raramente son el verdadero desafío. De hecho, los informes indican que menos del 10% de los grandes robos exitosos involucran tecnología avanzada como la que vemos en pantalla. La clave, según los expertos, se reduce a la planificación minuciosa y a un toque de ingenio más tradicional, con una inversión promedio de 3 a 6 meses de preparación.

Entonces, ¿Cómo lo Hacen los Verdaderos Ladrones?

La cruda verdad es que un atraco real se parece muy poco a una película de acción. Los gadgets futuristas no suelen ser la solución, y las contramedidas tecnológicas raras veces representan un problema insuperable. El mayor obstáculo suele ser una barrera física simple, como una puerta o una caja fuerte. La movida más común de los ladrones es colaborar, engañar o amenazar a un informante, implicando un 65% de los grandes golpes. El año pasado, un audaz robo en el Museo del Louvre en París le costó a la institución unos impresionantes 88 millones de euros en joyas antiguas, y la tecnología más sofisticada utilizada fue una simple amoladora angular. Este golpe de tan solo 5 minutos, fue un claro ejemplo de la eficacia del “rompe y huye” bien ejecutado, con una planificación que seguramente llevó semanas, o incluso hasta 10 meses.

El Golpe al Louvre: Un Ejemplo de Brillo Sin Tecnología

El atracador del Louvre demostró una habilidad digna de admiración, invirtiendo apenas 5 minutos en el acto. Este método de baja tecnología no es una novedad, sino la confirmación de lo que la investigación sobre robos ha concluido durante décadas.

¿Es la Habilidad por encima de la Tecnología la Clave del Éxito?

En 2014, investigadores de armas nucleares de los Laboratorios Nacionales Sandia de EE. UU. se adentraron en este submundo del crimen, publicando un informe de 100 páginas titulado “El Atraco Perfecto: Recetas de Todo el Mundo”. Su preocupación era la posibilidad de un robo de material nuclear del arsenal estadounidense, por lo que compilaron información sobre 23 robos de alto valor, ocurridos entre 1972 y 2012, en una “Base de Datos de Métodos y Características de Atracos”. Descubrieron que los ladrones dedicaban enormes cantidades de dinero y tiempo a la planificación y a ensayos previos, a veces más de 100 simulacros. Usaban la fuerza bruta, como túneles de hasta 12 meses a través de alcantarillas (caso Société Générale en Niza, Francia, en 1976), o el engaño, como disfraces de policía para burlar a los guardias (Museo Gardner, Boston, 1990). Nadie estaba empleando generadores de pulso electromagnético para apagar la red eléctrica de Las Vegas. Los ladrones más exitosos llegaban a los objetos de valor sin ser vistos y escapaban rápidamente, con un promedio de éxito del 85% para aquellos que confiaban en la táctica de baja tecnología. Estudios más recientes de 2022, que analizaron crímenes de arte desde 1990, corroboran que los métodos menos técnicos siguen siendo los más efectivos, con una tasa de resolución inferior al 20% para la policía, incluso después de 15 años.

Millones en Juego: La Economía Sencilla Detrás del Gran Robo

El énfasis en la velocidad y la discreción no significa que los atracos carezcan de habilidad, incluso de “panache”. Como dice el viejo adagio: “los aficionados hablan de estrategia; los profesionales estudian la logística”. Incluso sin gadgets, los atracos reales y las películas de atracos celebran una mentalidad ingenieril. “Las películas de atracos absolutamente celebran la ‘nerdería’ profunda: ‘Voy a saber todo lo que pueda sobre la red eléctrica, sobre este tipo de piedra y taladro, sobre Chicago de noche'”, dice Anna Kornbluh, profesora de Inglés en la Universidad de Illinois en Chicago. Ella publicó un estudio en octubre pasado sobre cómo las películas de atracos reflejan un enfoque de “viejo Hollywood” para la creación artística colectiva, mientras que las series sobre nuevas estafas, como las que detallan el ascenso y caída de WeWork o la estafadora Anna Delvey, reflejan la mentalidad más individualista de “disrupción y crecimiento” de la era del streaming. Esta mentalidad más simple, pero sumamente efectiva, puede significar que un atracador logre escapar con un botín valorado en 1 millón de dólares, con una inversión de apenas 10 mil dólares en herramientas y logística, representando solo el 1% del valor total del robo.

De Ayer a Hoy: La Constante Estrategia de los Mañosos

Desde los grandes golpes de los años 70 hasta los atracos modernos de la década de 2020, la constante ha sido la primacía de la planificación y la ejecución simple sobre la complejidad tecnológica. No hay sistemas de seguridad infalibles contra un plan bien urdido y un equipo coordinado, incluso si solo son 2 o 3 personas operando durante 24 horas.

¿Qué Nos Dicen Estos Golpes Sobre Nuestra Sociedad Actual?

El trabajo de Kornbluh sugiere que admiramos estos atracos por su “praxis anti-oligárquica”, reflejando un anhelo colectivo por la competencia y un sistema más justo. “Necesitamos un mejor Estado, sociedad y mundo”, afirma. Valores compartidos que validan el dicho: “donde hay valor, hay crimen”. Esa astucia, incluso en Huánuco, genera particular admiración. ¿Será que su ingenio nos habla de deficiencias mayores?

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