Roncar: ¿La epidemia que mata y agota el sueño en Huánuco

El ronquido, más allá de una molestia, es una alarma de salud. Una “epidemia” silenciosa afecta a millones en el mundo, con un 90% de casos sin diagnosticar en adultos, elevando riesgos cardíacos y de accidentes.

Un fenómeno global preocupa a los expertos: el ronquido excesivo ya no es solo un chiste nocturno. Afecta hasta a 1 de cada 2 adultos mayores de 70 años, señalando problemas graves que impactan a 8 millones de personas solo en el Reino Unido, con consecuencias que se manifiestan incluso desde los 25 años.

Según la investigación publicada por The Guardian, lo que se percibe como un simple ruido al dormir puede, de hecho, ser un indicador crucial de Apnea Obstructiva del Sueño (AOS). Esta condición, que interrumpe la respiración, no solo fragmenta el descanso nocturno, sino que tiene graves implicaciones para la salud a largo plazo, afectando a cientos de millones a nivel mundial y generando costos económicos masivos.

La Alarma Silenciosa: Hasta un 90% de la Apnea del Sueño Sin Diagnosticar

La historia de Matt Hillier es un eco de una realidad preocupante. Con solo 25 años, y siendo un joven delgado y no fumador, una amiga enfermera lo alertó sobre sus ronquidos “inusualmente fuertes”. Como muchos, Matt desestimó la advertencia, pues la imagen prevalente de un paciente con apnea es “mayor y con sobrepeso”. No fue hasta los 30, tras una noche particularmente ruidosa que lo despertó con taquicardia, que buscó ayuda médica. A sus 32 años, y a pesar de su estilo de vida activo y peso saludable, fue diagnosticado con apnea del sueño moderada. Su caso era supino, la forma más común, donde los músculos de la garganta se relajan al dormir boca arriba.

“Es extraño, porque normalmente soy callado y educado. Escuchar grabaciones de mí roncando como un rinoceronte gruñendo fue un shock”, comenta Hillier. Su diagnóstico también lo fue: “Creí que era demasiado joven y sano, y no tenía antecedentes familiares”. Sin embargo, sabía que su madre, hermana y tía también roncaban, sugiriendo una posible predisposición genética o una “mala garganta” compartida. Este relato subraya una tendencia alarmante: los expertos advierten sobre una creciente “epidemia de ronquidos” que ha tomado fuerza en la última década, mucho más seria de lo que se piensa. En el Reino Unido, la British Snoring & Sleep Apnoea Association estima que hay alrededor de 15 millones de roncadores, y se cree que hasta 1 mil millones de personas en el mundo podrían padecer apnea del sueño.

¿Es Tu Ronquido Una Señal de Peligro Mayor?

Esos gruñidos, bufidos y estruendos nocturnos, durante mucho tiempo objeto de bromas, son cada vez más una señal de problemas de salud graves. El profesor Ama Johal, líder clínico en Aerox Health y ortodoncista consultor, destaca que el ronquido aún se asocia con vergüenza y humor, lo que lleva a las personas a bromear en lugar de buscar ayuda. “No lo conectan con su salud general o calidad de vida”, afirma. Pero deberían hacerlo. El ronquido crónico no solo reduce la calidad del sueño, sino que también provoca fatiga persistente, mal humor, falta de concentración y “niebla cerebral”. Se ha vinculado directamente con la hipertensión arterial y problemas cardiovasculares, afectando al corazón y el cerebro de maneras peligrosas.

La clave para diferenciar un ronquido común de la apnea del sueño no es el volumen, sino si la respiración se detiene. Ryan Chin Taw Cheong, cirujano especialista en oído, nariz y garganta del NHS, señala que el ronquido es solo la punta del iceberg de una condición más siniestra: la apnea obstructiva del sueño (AOS), que afecta a unos 8 millones de adultos en el Reino Unido. Esta agotadora y aterradora condición hace que las personas dejen de respirar mientras duermen, disminuyendo peligrosamente sus niveles de oxígeno. Eleva el riesgo de hipertensión, diabetes, accidentes cerebrovasculares, enfermedades cardíacas e incluso muerte súbita. Además, aumenta significativamente el riesgo de accidentes automovilísticos: un 10% de ellos pueden estar relacionados con la apnea del sueño. Investigaciones emergentes incluso están estableciendo un vínculo entre la AOS no tratada y la demencia en la edad adulta. “Tiendo a pensar en el ronquido fuerte y regular como una luz de advertencia temprana en el tablero de nuestro cuerpo”, dice Johal, señalando que la falta de un sueño reparador, que debería ser de entre 7 y 9 horas diarias, impacta cada aspecto de la vida.

Más Allá del Ruido: La Anatomía y el Ambiente Influyen

El ronquido se produce cuando las vías respiratorias se bloquean durante el sueño. Al respirar, el aire pasa por la nariz, la garganta y la boca. Si algo obstruye este paso, los tejidos del paladar, las amígdalas o la lengua vibran, produciendo sonidos involuntarios que van desde una respiración pesada y silbidos hasta resoplidos. Cheong afirma que “cada persona ronca de una manera única. Es casi como una huella dactilar”. El límite de lo que se considera un ronquido “fuerte” es subjetivo, a menudo cuando puede oírse a través de una puerta cerrada. Johal lo clasifica como más grave cuando “empieza a afectar tu sueño o el de quienes te rodean”. Ambos, el ronquido y la apnea, comparten un mecanismo subyacente y muchos factores de riesgo, siendo la diferencia principal si se producen pausas en la respiración (apneas) o grandes reducciones del flujo de aire, generalmente con jadeos o ahogos.

¿Qué Factores Están Impulsando Esta “Epidemia Global”?

Si bien la genética juega un papel crucial —desde pasajes nasales estrechos hasta la forma de la mandíbula, el tamaño de las amígdalas o la lengua y el grado de relajación de los músculos de la garganta—, la edad y el tamaño corporal también son determinantes. A medida que envejecemos, la función y el tono de las vías respiratorias superiores disminuyen. “Como cualquier otra parte del cuerpo, todo se vuelve más flácido, incluyendo el paladar, la lengua y la garganta”, explica Cheong. Para los 70 años, cerca de 1 de cada 2 personas ya ronca, evidenciando el impacto de la edad en esta condición. Además, el aumento de peso en la población global agrava el problema. Johal señala que “para muchos pacientes, el ronquido empeora drásticamente incluso con un aumento de peso modesto, ya que exacerba el estrechamiento de las vías respiratorias”.

Pero no solo nuestro cuerpo cambia. El mundo que habitamos también contribuye a esta creciente “epidemia”. La contaminación ambiental, por ejemplo, es un factor emergente. Johal explica que “existe una creciente evidencia de que la contaminación del aire exterior e interior está relacionada con un ronquido más habitual. Los contaminantes del tráfico y las partículas finas irritan las vías respiratorias superiores, causando inflamación e hinchazón de bajo grado que estrechan los pasajes nasales y la garganta”. Estudios han mostrado mayores tasas de ronquido regular en personas que viven cerca de carreteras muy transitadas o en hogares con humedad y mala calidad del aire. En ciudades con altos índices de contaminación, millones de personas respiran aire que irrita constantemente sus vías. Incluso las olas de calor son un factor: las habitaciones cálidas y bochornosas secan e irritan la nariz y la garganta, promueven la congestión y fragmentan el sueño, interrumpiendo el ciclo y volviendo las vías respiratorias más inestables y ruidosas. Un reciente estudio de la Universidad de Flinders en Australia predice que los casos de apnea del sueño podrían duplicarse en los próximos 75 años como consecuencia directa del calentamiento global, afectando a personas sin factores de riesgo preexistentes.

Además, ha surgido una nueva categoría: la “apnea social”, donde el ronquido se agrava los fines de semana. El alcohol, por ejemplo, relaja los músculos de la garganta, haciéndolos más flácidos, dice Cheong. Fumar, incluso de forma social o pasiva, irrita y provoca hinchazón en la garganta, bloqueando las vías. El vapeo podría tener un efecto similar, aunque la investigación aún es limitada. Ciara Bowdler es un ejemplo de esta tendencia. A sus 28 años, tras ser alertada por una compañera de piso sobre sus ronquidos “épicos” después de una noche de copas, descargó la aplicación SnoreLab. Mientras que los usuarios nuevos suelen registrar un puntaje de alrededor de 25, Ciara alcanzó un 99, poniéndola en el 15% superior de los 15 millones de usuarios de la aplicación. “Era divertido, porque el ronquido es divertido de escuchar. Pero también vergonzoso. Se ve como algo tan masculino, y a veces simplemente parece un poco asqueroso. Eso es lo frustrante como mujer, hay un estigma diferente”, confiesa. Al rastrear su consumo, Ciara, ahora de 32, identificó tres culpables: el vino tinto, el tabaco social y la comida para llevar a altas horas. Reduciendo el vino a dos copas medianas, cenando más temprano y usando tiras nasales, logró bajar su puntuación a 14.

El Costo Oculto: Cifras Millonarias y Avances Tecnológicos

Sorprendentemente, se estima que hasta el 90% de las personas con apnea del sueño en el Reino Unido están sin diagnosticar. Las consecuencias para la salud de esta situación le cuestan al NHS unos 28 millones de libras esterlinas al año. La Dra. Esther Rodriguez-Villegas, directora del laboratorio de tecnologías ponibles en el Imperial College London, explica que es “sorprendentemente fácil convivir con ella durante años sin darse cuenta, porque las interrupciones de la respiración ocurren mientras duermes”. Muchas personas, en lugar de reconocer los síntomas como una condición médica, asumen que el cansancio, los dolores de cabeza, la irritabilidad o la falta de concentración son “parte de la vida moderna”. El impacto económico global es devastador; solo en EE. UU., la apnea del sueño no tratada se estima que cuesta a la economía 87 mil millones de dólares anuales en pérdida de productividad laboral y días de enfermedad.

Para obtener un diagnóstico, se necesita un estudio del sueño, que puede realizarse en casa durante la noche con equipos que registran el ritmo cardíaco, el flujo de aire y los niveles de oxígeno. También indica cuántas veces por hora se interrumpe la respiración. “Menos de cinco y eres un mal roncador. Pero cinco o más cumple el umbral para un diagnóstico”, explica Johal. El interés en el ronquido y la apnea ha aumentado, impulsado por biohackers que promueven el sueño en la salud. Esto ha generado una industria de “soluciones rápidas” en plataformas como TikTok Shop, desde dilatadores nasales hasta cintas bucales para fomentar la respiración nasal. Dispositivos como Oura y Whoop, y aplicaciones como SnoreLab, que califican el ronquido cada noche de cero a “épico”, han ganado popularidad. Para algunos, esto ha revelado que son “super-roncadores” secretos, impulsando la búsqueda de soluciones. Sin embargo, Cheong enfatiza que el aumento de ronquidos y apnea “es una realidad” que va más allá del simple rastreo.

Una Lucha por Años: La Detección en Mujeres y Desafíos Actuales

Del 90% de casos no diagnosticados, una porción significativa son mujeres. Rodriguez-Villegas señala que “las mujeres subestiman los síntomas del ronquido y son menos propensas a decir: ‘Tengo un problema’”. La condición también se manifiesta de forma diferente en ellas: sus síntomas suelen ser más sutiles y menos estereotipados, con ronquidos y jadeos menos dramáticos. “Algunos de los casos más significativos implican ronquidos mínimos o muy leves. Las mujeres también se quejan más de fatiga, dolores de cabeza, mal humor, sueño fragmentado o dificultad para concentrarse”, añade.

Mariana Sawyer, de 58 años y gerente de banco en Luton, sabe lo fácil que es desestimar estos síntomas como relacionados con la menopausia. Se sintió agotada durante años, pero notó que su cansancio y ronquidos ocasionales empeoraron mucho después de cumplir los 50. “Coincidió con la menopausia, así que fue muy difícil precisar qué era. También padecía problemas nasales, pero sabía que esto era muy común en la menopausia”, relata. Cuando su esposo, Steve, le mostró un video de ella roncando, se horrorizó: “Era un ronquido bastante profundo, fuerte, hueco. Era casi como un rugido, con ahogos y jadeos. Me despertaba con la boca muy seca. Tenía la lengua blanca por la deshidratación. Probablemente estuve un poco en negación por un tiempo. Una no se siente muy bien consigo misma en la menopausia de todos modos. Sumar esto a la ecuación realmente no fue un buen momento”. Cuando finalmente se hizo un estudio del sueño, Mariana se sorprendió al saber que no era solo la menopausia; tenía apnea del sueño y dejaba de respirar hasta 27 veces por hora.

¿Podemos Silenciar el Ronquido y Proteger Nuestra Salud Futura?

El panorama actual del tratamiento para la apnea del sueño, si se accede a través del sistema público, dista de ser ideal. Se puede optar por “cirugía del sueño” para optimizar el flujo de aire, pero relativamente pocas personas cumplen los criterios, como tener un tabique desviado o amígdalas grandes. Johal advierte que la cirugía es “muy impredecible en sus resultados”, por lo que suele reservarse para pacientes que no han respondido bien a otros tratamientos. La opción más utilizada es la máquina de presión positiva continua en la vía aérea (CPAP), que bombea aire a una mascarilla que cubre boca y nariz durante el sueño. Mejora la calidad de vida de algunos pacientes, reduce la presión arterial y el riesgo de problemas cardiovasculares. Ha ganado seguidores famosos, como Amy Poehler y Jack Black, quienes elogian el tratamiento. Sin embargo, no es una solución perfecta. Si la apnea no se considera lo suficientemente grave para obtener una CPAP por la seguridad social, comprar una de forma privada cuesta cientos de dólares o soles, y 1 de cada 3 pacientes no la tolera. “Tengo pómulos altos y ninguna mascarilla me quedaba bien”, cuenta Sawyer. “El aire soplaba tan violentamente que se escapaba por los lados, quemándome los ojos y creando un patrón de sueño aún peor”.

Hay una nueva alternativa en camino: un implante conocido coloquialmente como “marcapasos del sueño”. “Estimula el nervio hipogloso, que controla la lengua, y lo impulsa hacia adelante para desbloquear las vías respiratorias. Los pacientes pueden controlar el dispositivo con su smartphone. Estos implantes nerviosos serán la gran tendencia de la próxima década porque son un avance enorme”, explica Cheong. Para quienes no califican, existe otra opción: un dispositivo de avance mandibular, esencialmente un protector bucal a medida que desplaza la mandíbula hacia adelante durante el sueño para abrir la vía aérea. En cuanto al ronquido fuerte, también hay avances. La terapia miofuncional, ejercicios que fortalecen los músculos del paladar, la garganta y la lengua –una especie de “ejercicios de suelo pélvico para la boca”—, está ganando terreno. La aplicación SnoreGym, compañera de SnoreLab, enseña “ejercicios orales” como “rizadores de lengua”. Johal también menciona estudios iniciales sobre entrenamientos de respiración tipo didgeridoo o el soplar conchas marinas para fortalecer los músculos de las vías respiratorias, y la “terapia posicional”, una tecnología ponible que “empuja” suavemente a las personas para que no duerman boca arriba, ya que la gravedad en esa posición permite que la mandíbula y la lengua caigan hacia atrás y agraven el ronquido. Incluso se está trabajando en una “píldora médica para la apnea del sueño que aumenta el tono de las vías respiratorias superiores”, que podría ayudar con el ronquido. “Actualmente, todo está muy basado en ensayos clínicos. Si llega al mercado, pasarán al menos 8 años antes de que la veamos disponible”, dice Cheong.

Hasta entonces, debemos aprender a superar el ronquido. Dormir de lado puede reducirlo, al igual que ajustar la temperatura del dormitorio a un promedio de 18-20 grados Celsius. O, como Ciara Bowdler, puedes ajustar otros factores de estilo de vida: “Me fui de viaje hace un par de fines de semana y olvidé mis tiras nasales. Cené temprano, solo tomé dos copas de tinto, dejé de beber a las 7 de la noche y me fui a dormir a las 10 de la noche. Según mi aplicación, no tuve ronquidos”. No obstante, los expertos advierten que si el ronquido es muy fuerte, regular o viene acompañado de otros síntomas como dar vueltas en la cama, sentirse agotado, dolores de cabeza o sequedad de garganta, se considera un problema de salud y es crucial consultar a un médico general. Así como Johal compara el ronquido con una luz de advertencia en el tablero de nuestra salud personal, la “epidemia” global de ronquidos es un recordatorio a escala mundial. Es una de las muchas señales de que nuestro trato inadecuado al planeta ya está afectando nuestro bienestar y seguirá haciéndolo, quizás de formas que aún no podemos imaginar, abriendo un debate urgente sobre cómo nuestra salud individual y la del medio ambiente están intrínsecamente ligadas.

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