La cantante japonesa Mio Matsuda volverá a presentarse en Lima con el recital “Criolla del mundo”, un espectáculo que tendrá lugar el jueves 19 de febrero, a las 8:30 de la noche, en el local Cocodrilo Verde, en Miraflores. La velada incluirá el estreno de una versión especial del vals “Paracutá”, de Chabuca Granda, interpretado en castellano y japonés, una propuesta que busca tender puentes entre culturas a través de la música.
Según informaron los organizadores del espectáculo, Matsuda regresó a la capital peruana tras cinco meses de ausencia “para seguir cantando y encantando al público limeño con un repertorio, principalmente, de canciones peruanas interpretadas en japonés y español”. La artista estará acompañada por el maestro Santiago ‘Coco’ Linares, quien asume la dirección musical, junto a los músicos Kenneth Saravia, Luis Linares y Alex Sarrin.
Un repertorio que cruza fronteras
El concierto contará además con la participación especial del cantante peruano Lalo Arroyo, con quien Matsuda interpretará temas del folclor nacional. De acuerdo con la producción, el repertorio incluirá composiciones de Luis Abelardo Núñez, obras emblemáticas de Chabuca Granda y canciones del propio cancionero de la artista, que abarca música de Japón, Brasil, Uruguay y Argentina.
Los organizadores señalaron que la cercanía de Matsuda con el Perú ha motivado que permanezca en el país entre febrero y la quincena de marzo, periodo en el que participará en otros encuentros musicales junto a artistas peruanos, aunque no se detallaron fechas adicionales.
Una “cantante viajera”
Nacida en Akita, Japón, Mio Matsuda ha desarrollado una trayectoria marcada por la fusión de tradiciones culturales y lingüísticas. Su carrera internacional despegó con el álbum Atlántica (2005), grabado en Río de Janeiro, donde exploró músicas vinculadas al Atlántico. Ha cantado en más de 20 idiomas y colaborado con músicos de América Latina y Europa, como el uruguayo Hugo Fattoruso, con quien produjo La Selva (2021).
También ha investigado y reinterpretado canciones tradicionales japonesas en proyectos como Creole Nippon (2014) y Oita no Uta (2019), consolidando una propuesta artística que la ha llevado a ser reconocida como una intérprete que cruza geografías y lenguajes desde la música.




