En medio de la creación de la nueva Superintendencia Nacional de Internamiento y Resocialización (Sunir), que reemplazaría al Instituto Nacional Penitenciario (INPE), el Gobierno anunció nuevas medidas que modificarán el régimen penitenciario del país. Entre las disposiciones más llamativas se encuentra el rapado obligatorio y el uso de uniformes para todos los internos varones de los penales del Perú.
El anuncio fue realizado por el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Walter Martínez, quien informó que estas medidas alcanzarían a cerca de 104 mil internos recluidos en los distintos establecimientos penitenciarios del país. Según explicó, la decisión responde a razones de salubridad y seguridad, ya que —de acuerdo con su versión— el cabello largo facilitaría la propagación de enfermedades y permitiría ocultar objetos prohibidos como armas, navajas o gillettes.
El ministro indicó que la medida no se aplicará a las mujeres privadas de libertad. Además, sostuvo que el Gobierno publicará en los próximos días un decreto legislativo que modificará el Código de Ejecución Penal, con el objetivo de establecer un régimen penitenciario más estricto. Según manifestó, se busca “recuperar el principio de autoridad” dentro de los penales.
No obstante, tras el anuncio, especialistas y exautoridades cuestionaron la propuesta señalando que se trataría de una estrategia similar a la aplicada por el gobierno salvadoreño de Nayib Bukele, pero que no abordaría el problema principal: el incremento del crimen organizado y la inseguridad ciudadana en las calles.
Walter Martínez sostuvo que el rapado obligatorio se ejecutará por motivos sanitarios, debido a que contribuiría a prevenir enfermedades dentro de los centros penitenciarios. Sin embargo, remarcó que el principal objetivo sería reforzar la seguridad interna y reducir la posibilidad de que los reclusos escondan elementos peligrosos en el cabello.
Respecto al uso obligatorio de uniforme, el ministro señaló que esta medida busca eliminar jerarquías dentro de los penales y evitar que algunos internos utilicen ropa diferenciada que represente un supuesto estatus superior. Según indicó, el objetivo es que todos los reclusos sean tratados en igualdad de condiciones.




