EE. UU.: $20,000 por alumno y resultados bajos. ¿Dónde se va el dinero

Más dinero en educación, peores resultados. EE.UU. invirtió $20,387 por alumno en 2024, mientras el rendimiento estudiantil disminuye drásticamente.

Un informe revela una paradoja alarmante en la educación pública de EE.UU.: el gasto se disparó a $946 mil millones en 2023 (26% más que en 2019), mientras el rendimiento académico de los alumnos, en matemáticas y lectura, sufrió un descenso notable.

Según la investigación publicada por The Hill, la situación es compleja. A pesar de una inversión sin precedentes y expansión del personal, los indicadores de aprendizaje empeoran, generando un debate sobre la eficiencia del sistema y el destino real de los recursos públicos, vitales para millones de jóvenes.

Gasto por Alumno en EE.UU.: $5,365 Más que el Promedio OCDE

En 2024, el gasto promedio por alumno en educación pública de EE.UU. alcanzó $20,387, superando en $5,365 los $15,022 del promedio de la OCDE. El desembolso total, incluyendo fondos federales, estatales y locales, llegó a $946 mil millones en 2023, un 26% más que los $751 mil millones de 2019. Notoriamente, la matrícula estudiantil cayó de 50.9 millones de alumnos en 2019 a 49.6 millones en 2023 (reducción de 1.3 millones). La inversión per cápita se ha disparado.

¿Dónde va el dinero extra si no es al aula?

Los costos generales se disparan, pero el gasto directo en instrucción por alumno creció modestamente: de $9,422 en 2019 a $9,762 en 2023 (un leve 3.6%). Esto contrasta con el aumento en salarios y beneficios del personal, que superó $13,000 por estudiante en 2021, desde $12,775 en 2019. El salario promedio docente, sin embargo, cayó de casi $74,000 en 2022 a menos de $71,000 en 2023 (baja del 4%). Este desbalance cuestiona la priorización de recursos.

Auge de Burocracia y Caída de la Enseñanza Directa

El personal escolar público creció de 6.5 millones de empleados en 2019 a 6.8 millones en 2023. Docentes son menos de la mitad: 3.2 millones de maestros frente a 3.6 millones de personal no docente. Entre 2002 y 2023, apoyo estudiantil creció 125%, coordinadores pedagógicos 118%. Bibliotecarios disminuyeron 28%. Un cambio estructural, alejando recursos del aula.

¿Por qué estudiantes rinden menos a pesar de la inversión?

Con el sistema creciendo, el rendimiento académico retrocedió. Datos de 2024 de la ‘Nation’s Report Card’ revelan que solo 28% de alumnos de octavo grado eran competentes en matemáticas; 39% por debajo del básico. En ciencia, 31% alcanzó competencia, 38% quedó por debajo. Puntajes de lectura cayeron 5 puntos respecto a 2019. Habilidades cívicas declinaron en 2022, primera caída anual. Esto cuestiona la efectividad pedagógica.

Contraste Financiero y de Rendimiento: ¿Privado vs. Público?

La comparación con el sector privado es elocuente. La matrícula anual promedio en una escuela privada ronda los $13,000. Pero estados como Nueva York gastaron más de $33,000 por alumno en el sistema público el año pasado. Pese a esta disparidad, escuelas privadas, católicas y chárter superan a las públicas en aproximadamente dos niveles de grado. Este mejor rendimiento, incluso entre alumnos de bajos ingresos, sugiere que gestión y asignación de recursos pueden ser más determinantes que el simple gasto.

Décadas de Transformación Estructural en la Educación Pública

Las tendencias a largo plazo (2002-2023) muestran crecimiento desproporcionado en roles no docentes. Maestros solo subieron 7.8%, mientras apoyo administrativo aumentó 43% y administradores 39%. Consejeros de orientación crecieron 28% y directores/subdirectores 23%. Priorizando burocracia sobre el núcleo educativo, explica la desconexión gasto-resultados.

¿Es el modelo actual sostenible o necesita una reforma profunda?

La situación en la educación pública estadounidense genera una pregunta ineludible: si el aumento de $195 mil millones en gasto total desde 2019 no se traduce en mejores resultados académicos, e incluso coincide con su declive, ¿estamos ante una crisis de eficiencia estructural? El modelo actual, que privilegia el crecimiento administrativo sobre el apoyo directo al aula y a los docentes, parece agotado. Urge reorientar esta inversión masiva hacia un impacto real en el aprendizaje de los 49.6 millones de estudiantes, y asegurar que el dinero forme las mentes del mañana.

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