La identificación de una papa nativa azul con características singulares para el procesamiento industrial fue reportada en Huánuco tras investigaciones desarrolladas en parcelas de agricultores de la región. El hallazgo corresponde a la variedad conocida como azul quiti, que, de acuerdo con el ingeniero agrónomo Alejandro Mendoza Aguilar, presenta atributos que la diferencian de otras papas nativas registradas a nivel nacional.
Según explicó Mendoza Aguilar, investigador con más de 40 años de trabajo en el estudio de papas nativas en Huánuco, la variedad fue localizada dentro de las colecciones tradicionales que mantienen los propios productores. El especialista precisó que la papa no fue desarrollada en laboratorio, sino identificada en campo, como parte de un proceso de evaluación de materiales nativos conservados por las comunidades agrícolas.
El investigador indicó que, hace aproximadamente dos años, la variedad azul quiti fue enviada a una empresa procesadora para analizar su comportamiento industrial. De acuerdo con su testimonio, esta etapa permitió someterla a pruebas técnicas orientadas a determinar su aptitud para mercados especializados, particularmente el procesamiento de papas tipo chips.
Resultados de pruebas en mercados externos
Mendoza Aguilar señaló que las evaluaciones no se limitaron al ámbito nacional. Según manifestó, la papa azul quiti fue sometida a pruebas tanto en Perú como en países de Europa, donde se analizó su desempeño industrial. El investigador afirmó que los resultados obtenidos fueron favorables en términos de calidad para el procesamiento.
De acuerdo con lo indicado por Mendoza, la empresa evaluadora trabaja con papas nativas de colores destinadas a mercados como Estados Unidos, Chile, Bolivia, Paraguay y Uruguay. En ese contexto, explicó que la azul quiti destacó por su comportamiento en la elaboración de chips, un segmento que, según sostuvo, mantiene una demanda creciente en mercados especializados.
El investigador añadió que estos resultados posicionan a la variedad como una alternativa con potencial comercial, siempre que se mantengan estándares de calidad exigidos por la industria. No obstante, aclaró que la consolidación de una variedad en el mercado requiere procesos largos de validación técnica y productiva.
Condiciones de Huánuco para la papa nativa
Mendoza Aguilar afirmó que Huánuco concentra más de 400 variedades de papas nativas, algunas de las cuales presentan características aptas para mercados industriales. Según explicó, la ubicación geográfica de la región genera condiciones climáticas que favorecen el cultivo durante todo el año, a diferencia de otras zonas del país donde la producción es estacional.
El investigador describió a Huánuco como una “zona neutra” en términos de clima, lluvias y humedad, lo que, según indicó, permite realizar siembras continuas de papa nativa. Esta condición, precisó, constituye una ventaja comparativa frente a otras regiones productoras.
En relación con la articulación al mercado, Mendoza recordó que, en etapas iniciales, los agricultores vinculados a estos procesos abastecían alrededor de 10 toneladas de papa nativa. Según detalló, este volumen se incrementó progresivamente hasta alcanzar cerca de 150 toneladas en el último año, bajo esquemas de contratos con la empresa procesadora.
¿Cuál es el principal desafío para los productores?
Pese al incremento en los volúmenes comercializados, Mendoza Aguilar advirtió que la falta de asistencia técnica continúa siendo un obstáculo central. Según indicó, los rendimientos promedio actuales se sitúan entre 12 y 13 toneladas por hectárea, cuando, con un manejo adecuado, podrían alcanzar hasta 20 toneladas.
El investigador precisó que su enfoque no está orientado a ampliar la frontera agrícola, sino a mejorar la productividad mediante el uso de semillas de calidad, innovación y tecnologías modernas. En ese sentido, sostuvo que una mayor eficiencia productiva permitiría responder mejor a las exigencias del mercado industrial.
Finalmente, Mendoza explicó que el valor agregado se genera principalmente en la etapa de procesamiento, pero depende de la calidad de la materia prima. Según manifestó, una papa producida con estándares adecuados reduce las mermas industriales y los costos de descarte, lo que incide directamente en el precio que recibe el agricultor. De acuerdo con el investigador, las variedades actualmente en evaluación, incluida la azul quiti, podrían consolidarse comercialmente en un horizonte de cuatro a cinco años, en función de la continuidad del acompañamiento técnico y del interés del mercado.




