Pillco Pampa y la normalización del abandono público

El bloqueo del único acceso a la comunidad de Pillco Pampa, en el distrito de Chinchao, expone una constante en la gestión de emergencias locales: la normalización de la inacción institucional. Desde hace más de 15 días, un huaico mantiene aislada a la población, impide el traslado de productos agrícolas y altera la vida diaria de decenas de familias, según relató a Diario Ahora la presidenta comunal, Eri Merit Atachagua Diego.

La dirigente comunal indicó que, en una primera etapa, los propios vecinos lograron contener derrumbes menores mediante faenas comunales. Sin embargo, precisó que el último deslizamiento tuvo una magnitud distinta y dejó el pase completamente bloqueado, superando cualquier capacidad de respuesta vecinal. De acuerdo con su testimonio, el problema dejó de ser comunal para convertirse en una emergencia que requiere intervención técnica.

Atachagua Diego señaló que el viernes pasado acudió a la municipalidad junto a otras autoridades locales para solicitar atención inmediata. Según manifestó, fue atendida por un gerente identificado como Martín, quien le informó que la maquinaria municipal estaba asignada a otra emergencia y que posteriormente se coordinaría una visita a la zona. Esa coordinación, según afirmó, nunca se concretó.

La situación tomó un giro más delicado cuando, tras nuevas insistencias, personal del área de infraestructura descartó el envío de maquinaria pesada. Según Atachagua Diego, un ingeniero municipal le transmitió textualmente la posición de la alcaldesa distrital de San Pablo de Pillao, Delia Verde Ponce: “No vamos a intervenir, no voy a venir, porque ese lugar es peligroso ahorita en época de invierno”.

La presidenta comunal indicó que el mismo funcionario argumentó que la maquinaria “cuesta más de un millón” y que cualquier accidente podría derivar en responsabilidades judiciales personales. Esta explicación, siempre según su versión, fue presentada como una decisión política asumida por la alcaldesa, no como una evaluación técnica documentada.

Atachagua Diego sostuvo que esta lógica de negativa no es nueva. Cada solicitud de apoyo —afirmó— encuentra como respuesta la presencia de una empresa minera en la zona, argumento que, según declaró, se utiliza de forma recurrente para cerrar cualquier posibilidad de intervención municipal. Hasta el momento, precisó, ninguno de los documentos presentados ha recibido respuesta formal.

Las consecuencias económicas ya son visibles. La dirigente comunal advirtió que cultivos de zapallo, rocoto, frejol, alberja y otras verduras no pueden llegar a los mercados, generando pérdidas directas para familias cuya economía depende exclusivamente de la venta diaria. “La población se siente indignada”, afirmó, al señalar que los comuneros cuestionan a sus propias autoridades locales por compromisos que —según indicó— nunca se cumplieron.

El caso de Pillco Pampa plantea una pregunta incómoda pero necesaria: ¿en qué momento el riesgo dejó de ser una variable a gestionar y pasó a convertirse en una justificación para no actuar? Mientras esa respuesta no llegue, el aislamiento sigue siendo físico, pero también institucional.