Un análisis indica la posibilidad de prevenir más de un tercio de los cánceres a nivel mundial.

Casi 4 de cada 10 casos de cáncer en el mundo podrían evitarse. Un análisis global revela que 7.1 millones de diagnósticos en 2022 están ligados a factores de riesgo modificables.

Un exhaustivo estudio global, publicado recientemente, ha revelado que millones de vidas podrían salvarse. Se estima que 7.1 millones de los 18.7 millones de casos de cáncer reportados mundialmente en 2022, es decir, un 38%, son prevenibles mediante cambios de hábitos y políticas de salud pública.

Según la investigación publicada por Nature Medicine, la carga del cáncer es una de las mayores preocupaciones sanitarias globales, siendo la segunda causa de muerte a nivel mundial. Este análisis ofrece una luz de esperanza al detallar que una parte significativa de la enfermedad no es inevitable, sino el resultado directo de exposiciones a riesgos bien conocidos.

7.1 Millones de Casos de Cáncer Podrían Ser Evitados Cada Año

El estudio, que abarcó datos de 185 países y profundizó en 36 tipos diferentes de cáncer, identificó hasta 30 factores de riesgo prevenibles. Estos incluyen el consumo de tabaco, el alcohol, diversas infecciones, la obesidad, la inactividad física, la contaminación del aire y riesgos ocupacionales específicos. En 2022, se diagnosticaron 18.7 millones de nuevos casos de cáncer. Sorprendentemente, casi 7.1 millones de estos estaban directamente relacionados con estos factores modificables, lo que subraya el inmenso potencial de la prevención. La implementación de estrategias efectivas podría reducir la incidencia de la enfermedad en hasta un 38%, transformando el panorama de la salud pública global.

¿Qué Factores de Riesgo Son los Mayores Impulsores del Cáncer?

La investigación arroja luz sobre los principales culpables. El tabaquismo se alza como el factor individual más significativo, responsable del 15.1% de los nuevos casos de cáncer, lo que se traduce en aproximadamente 3.3 millones de diagnósticos anuales en el mundo. Le siguen de cerca las infecciones, que contribuyen con el 10.2% de los casos, sumando cerca de 2.3 millones. El consumo de alcohol también juega un papel considerable, vinculado al 3.2% de los cánceres, alrededor de 700 mil casos. Estos tres factores de riesgo principales están fuertemente asociados con cánceres de alta incidencia como el de pulmón, estómago y cuello uterino, representando cerca de la mitad de todos los casos prevenibles a nivel global.

Cáncer: Una Lucha Desigual por Género y Región

El impacto de estos factores de riesgo no es uniforme. El estudio detectó diferencias notables entre hombres y mujeres, con el 45.4% de los cánceres en hombres ligados a riesgos prevenibles, frente al 29.7% en mujeres. Estas disparidades se acentúan regionalmente, reflejando patrones socioeconómicos y de salud pública.

¿Cómo Varían los Riesgos Entre Hombres, Mujeres y Continentes?

Para los hombres, el tabaco sigue siendo el principal contribuyente en la mayoría de las regiones, con el alcohol y las infecciones también desempeñando roles importantes. Entre las mujeres, el panorama es más diverso: en países de ingresos bajos y medianos, infecciones como el virus del papiloma humano (VPH) y Helicobacter pylori son los motores clave, mientras que en regiones de altos ingresos, el tabaquismo y un alto índice de masa corporal (IMC) cobran mayor relevancia. A nivel regional, Asia Oriental muestra que casi 6 de cada 10 cánceres en hombres estaban relacionados con riesgos modificables, impulsados por el tabaco y las infecciones. En el África subsahariana, las infecciones explicaron cerca de un tercio de los casos de cáncer entre mujeres, evidenciando las urgentes brechas en vacunación y saneamiento. Mientras tanto, en Europa y América del Norte, los riesgos de estilo de vida como el tabaquismo, la obesidad, la inactividad física y el consumo excesivo de alcohol son los más prominentes. Estos patrones subrayan la necesidad de adaptar las estrategias de prevención a contextos específicos.

La Inversión en Prevención: Un Reto Financiero y Técnico Urgente

Los hallazgos de este estudio, un hito técnico, recalcan que los factores de riesgo del cáncer están ampliamente reconocidos y pueden abordarse mediante estrategias de salud pública ya probadas. Implementar medidas como el control efectivo del tabaco – que ha demostrado reducir drásticamente las tasas de tabaquismo en varias naciones –, programas de vacunación masiva contra el VPH y la hepatitis B, mejoras sustanciales en la calidad del aire y condiciones laborales más seguras son fundamentales. Además, la promoción de dietas más saludables y el aumento de la actividad física pueden salvar miles de vidas. La inversión en prevención, aunque costosa inicialmente, representa un ahorro de miles de millones de dólares a largo plazo, evitando los altísimos gastos asociados al tratamiento del cáncer avanzado y mejorando significativamente la calidad de vida de la población.

Una Década de Silencio: La Brecha entre Exposición y Diagnóstico

Es crucial entender que el cáncer a menudo se desarrolla años después de la exposición a los factores de riesgo. El estudio empleó datos de prevalencia de riesgos de alrededor de 2012, con una brecha temporal de 10 años hasta los diagnósticos de 2022. Esto significa que las acciones preventivas tomadas hoy tendrán un impacto significativo en la salud de las próximas décadas.

¿Estamos Listos para Actuar y Salvar Millones de Vidas?

Este análisis global no es solo un conjunto de estadísticas; es una llamada de atención urgente para gobiernos, sistemas de salud y ciudadanos. La posibilidad de prevenir 7.1 millones de casos de cáncer anualmente, casi 4 de cada 10, presenta una oportunidad histórica para reducir el sufrimiento humano y la presión sobre los sistemas de salud. La evidencia es clara: con políticas de salud pública robustas, programas de vacunación accesibles, y cambios sostenibles en el estilo de vida individual y colectivo, podemos redirigir el curso de esta enfermedad devastadora. La pregunta ya no es si podemos, sino si tenemos la voluntad y el compromiso para priorizar la prevención y forjar un futuro con menos cáncer.

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